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Robin Hood marroquí contra la corrupción
Mohamed el Ayoubi y Nicolien den Boer
Armado con una cámara de video, este Robin Hood marroquí, cuya identidad aún se desconoce, ha publicado en Internet películas en las que revela la corrupción reinante entre miembros de la policía marroquí.
Se autodefine como francotirador, su arma es una cámara de vídeo, su identidad sigue siendo desconocida y está llevando a la gendarmería marroquí al punto de desesperación al publicar en Internet cuatro películas en las que se puede ver a corruptos agentes de policía recibiendo dinero de los automovilistas.
Aquí podéis ver los videos:
Noticia en La Razón
http://www.larazon.es/noticias/noti_int13166.htm La corrupción marroquí, en Internet Tres vídeos revelan cómo la Policía cobra un impuesto ilegal a los vehículos cerca de la frontera Pedro Canales Tánger- Los adelantos tecnológicos y la audacia de unos jóvenes han abierto un nuevo frente en la lucha de la sociedad civil contra la gangrena de la corrupción en el reino de Marruecos. Tres meses después de que el conocido portal YouTube colgara un vídeo que mostraba a una patrulla de la Gendarmería Real cobrando el «impuesto revolucionario» a todos los coches y camionetas que transitaban por una carretera en la localidad de Targuist, en el Rif central, al norte de Marruecos, «los gendarmes y los chóferes filmados han sido llevados a los tribunales», según fuentes oficiales. El joven que había colgado los vídeos en el portal americano fue identificado y ha sido interrogado por los servicios de la Policía Judicial, que lo presentará como «testigo de cargo protegido». Han sido necesarios tres largos meses y un récord en las visitas a los cuatro vídeos, el tercero de ellos filmado en la frontera con Melilla y el último de hace pocos días, para que la Justicia del Rey reaccionase. Fueron más de 350.000 visitantes los que pudieron contemplar en vivo cómo los gendarmes, colocados estratégicamente en una curva de la carretera o a un centenar de metros del puesto fronterizo de Beni Ansar, alargaban su mano para que los chóferes pagasen el «peaje» correspondiente. Se trata de una práctica común en Marruecos, particularmente intensa en las vías de comunicación que conducen a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, en la zona del Rif o en las fronteras con Argelia y Mauritania. Una práctica de la que no se libran ni siquiera los autobuses de línea, a menudo cargados de productos de contrabando que alimentan los pequeños comercios a lo largo y ancho del país. En las últimas semanas, la Prensa independiente se había hecho eco de la detención de varios jóvenes en la región de Targuist, supuestamente autores de las filmaciones y de su envío a la Red. Saliendo al paso de los rumores alarmistas, la agencia oficial MAP afirmaba hace unos días que «los autores de las grabaciones video han sido identificados y han sido invitados a hacer su declaración como testigos». Los videoaficionados se han lanzado a la caza del corruptor en todo el Reino. La repercusión internacional del escándalo ha sido tan grande que los servicios de seguridad se han visto obligados a utilizar coches camuflados con unidades especiales de vigilancia para coger «in fraganti» a los uniformados que obligaban a viajeros, comerciantes y narcotraficantes a pagar para hacer la vista gorda. De cualquier manera, es la primera vez que esto ocurre en Marruecos. Hasta ahora, las denuncias de organizaciones internacionales y nacionales, sobre la corrupción imperante, habían sido simplemente ignoradas.
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