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EL SÁHARA OCCIDENTAL: ENTRE LA INJUSTICIA Y EL OLVIDO En las últimas semanas tres noticias han aparecido en los periódicos sobre el Sahara Occidental: en una se citan las declaraciones de Kofi Annan advirtiendo a Marruecos y al Frente Polisario por estar aumentando el movimiento de tropas; otra habla del aumento de la resistencia saharaui en el territorio ocupado que sueña con repetir allí la intifada palestina; la tercera destapa la venta de España al reino marroquí de carros de combate que serán destinados a reforzar la ocupación militar de la antigua colonia española. No es habitual tanta presencia de un conflicto que dura ya 30 años y que, a pesar del papel fundamental que el estado español debería desempeñar en él, pasa sin pena ni gloria por los medios entre la indiferencia y el desconocimiento en muchos casos y el olvido interesado en otros. Contra este desconocimiento y olvido, desde la Confederación General del Trabajo de Aragón queremos recordar el papel de potencia colonial que España desempeñó en el continente africano (no olvidemos tampoco el caso de Guinea Ecuatorial) y, en concreto el dominio y la explotación que mantuvo en el Sahara Occidental durante casi un siglo (1884 - 1976), así como - y especialmente- su abandono del territorio, dejándolo en manos de Marruecos y Mauritania (Acuerdo de Madrid en 1975), a pesar de haber aceptado en 1970 el inicio del proceso de autodeterminación del pueblo saharaui. La actitud del gobierno franquista fue la de huir de sus responsabilidades como metrópolis colonial y su política dio lugar a la ocupación militar por parte de Marruecos desde 1976 y a una larga guerra de 16 años. Tras esta llegó la firma de una tregua y la elaboración de un Plan de Paz que incluía un referéndum de autodeterminación en 1992, referéndum que aún no se ha celebrado por la actuación de Marruecos, consciente de que tras su celebración deberá retirarse del Sahara. Esta situación provocó el éxodo masivo de la población saharaui al interior del desierto y , hoy, cerca de 300.000 saharauis malviven en capos de refugiados en Tinduf (Argelia), sustentados únicamente por la solidaridad internacional, mientras el reino de Marruecos explota los bancos de pesca saharianos y mantiene la ocupación militar invocando una soberanía para la que no tiene ningún derecho. Los sucesivos gobiernos no han hecho nada por cambiar esta situación y el actual, del Partido Socialista, que en los primeros años de la transición apostó por la autodeterminación del pueblo saharaui, cada vez se muestra más cercano a la monarquía alauita, continuando la política de convertir a Marruecos en uno de los principales beneficiarios de la Ayuda Oficial al Desarrollo, vendiéndole armas, negociando las autorizaciones de pesca para esquilmar las aguas saharauis; y, por otro lado las visitas, tanto de los ministros como de los reyes, pretenden disfrazar con un manto de estado democrático lo que no es sino una monarquía absoluta. A pesar de este desolador panorama, una parte de la sociedad española, organizaciones y colectivos sociales, sindicatos, incluso parlamentos autónomos y ayuntamientos apoyan la lucha saharaui en su propósito de lograr el referéndum que de paso a la independencia. Desde la Confederación General del Trabajo de Aragón queremos llamar a una solidaridad cada vez más activa que exija a las instituciones y partidos un compromiso firme y real con el pueblo saharaui para evitar que este conflicto quede sepultado en el olvido. La CGT reconoce el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui y denuncia la política del gobierno español que, olvidando la vía de la justicia, sacrifica al pueblo saharaui para contentar al reino de Marruecos y satisfacer sus intereses geoestratégicos y económicos. Desde aquí instamos al gobierno del Partido Socialista a defender ante la ONU la única postura moralmente aceptable: la celebración inmediata del referéndum de autodeterminación.
Comité Confederal CGT Aragón |