UNA DOCUMENTACIÓN ESENCIAL PARA CONOCER EL SÁHARA OCCIDENTALCarlos Ruiz MiguelCatedrático de Derecho ConstitucionalUniversidad de Santiago de Compostela |
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NACIONES UNIDAS ASAMBLEA GENERAL
Distr. general 5 de julio de
2006 Español Original: inglés
Sexagésimo primer período de sesiones Tema 37 de la lista
preliminar* (* A/61/50 y Corr.1.) Aplicación de la
Declaración sobre la concesión de la
independencia a los países y pueblos coloniales Cuestión del Sáhara Occidental Informe del
Secretario General
1. El 8 de diciembre de 2005, la Asamblea General aprobó la resolución
60/114 sobre la cuestión del Sáhara Occidental, sin someterla a votación. El
Secretario General, en estrecha colaboración con el Presidente de la
Comisión de la Unión Africana, ha seguido ejerciendo sus buenos oficios con
las partes interesadas. El presente informe, que abarca el período
comprendido entre el 1º de julio de 2005 y el 30 de junio de 2006, se
presenta de conformidad con el párrafo 10 de la resolución 60/114. 2. El 13 de octubre
de 2005, en cumplimiento de la resolución 1598 (2005) del Consejo de
Seguridad, de 28 de abril de 2005, el Secretario General presentó un informe
al Consejo de Seguridad (S/2005/648), en que comunicó al Consejo que el Sr.
Peter van Walsum, su Enviado Personal para el Sáhara Occidental, acababa de
iniciar su primera visita a la región, prevista del 11 al 17 de octubre,
para evaluar la situación y explorar con las partes y los Estados vecinos y
otros interesados la forma de superar la situación de estancamiento político
en que se encontraban. 3. En el informe se
indicó también que, en mayo de 2005, el Secretario General había designado a
su entonces Representante Especial para el Sáhara Occidental, Sr. Álvaro de
Soto, Coordinador Especial de las Naciones Unidas para el proceso de paz del
Oriente Medio y Representante Personal del Secretario General ante la
Organización de Liberación de Palestina y la Autoridad Palestina. Tras
celebrar consultas, el Secretario General nombró al Sr. Francesco Bastagli
nuevo Representante Especial para el Sáhara Occidental y Jefe de la MINURSO.
El Sr. Bastagli entró en funciones en El Aaiún, el 14 de septiembre. A
comienzos de octubre visitó por primera vez a las partes y a los Estados
vecinos, desplazándose a Rabat (Marruecos), Rabouni y Argel (Argelia), y
Nouakchott (Mauritania). 4. Además, el
Secretario General informó al Consejo que, en agosto de 2005, el General de
División György Száraz (Hungría) había abandonado El Aaiún después de tres
años de servicio como comandante de la Fuerza de la MINURSO, siendo
sustituido por el General de División Kurt Mosgaard (Dinamarca), que llegó a
la zona de la Misión el 16 de septiembre. 5. En cuanto al
aspecto militar, el Secretario General informó al Consejo de Seguridad de
que ambas partes habían seguido cometiendo violaciones, con grave menoscabo
del cumplimiento del acuerdo militar No. 1. En la franja de protección
siguieron realizándose actividades civiles, entre ellas manifestaciones de
los partidarios del Frente POLISARIO. Aunque estas demostraciones no
constituían un incumplimiento del acuerdo militar No. 1, habían contribuido
al aumento de las tensiones sobre el terreno y podían dar lugar a incidentes
y a un deterioro de la situación a largo plazo. En lo referente a los
acuerdos militares Nos. 2 y 3, las partes siguieron ofreciendo un alto grado
de cooperación con la MINURSO en lo relativo al marcado y la eliminación de
minas y artefactos explosivos sin detonar. 6. El Secretario
General observó también que el 18 de agosto, con la mediación de los Estados
Unidos de América, el Frente POLISARIO había dejado en libertad a los
últimos 404 prisioneros de guerra marroquíes, poniendo así fin a uno de los
capítulos más dolorosos del conflicto. Los prisioneros fueron repatriados a
Marruecos bajo los auspicios del Comité Internacional de la Cruz Roja
(CICR), que iba a seguir colaborando con las partes para conocer el paradero
de los que estaban todavía desaparecidos como consecuencia del conflicto. 7. En cuanto a los
refugiados del Sáhara Occidental, el Secretario General afirmó que el
Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Oficina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) habían aumentado su actividad de
vigilancia, realizando visitas periódicas a todos los campamentos de
refugiados de la zona de Tinduf. En decisión conjunta del ACNUR y el PMA,
que se comunicó posteriormente al Frente POLISARIO y a Argelia en su
condición de país de asilo, a partir del 1° de septiembre de 2005, el número
de beneficiarios de la asistencia se redujo de 158.000 a 90.000 personas, y
la asistencia se concentró en los miembros más vulnerables de la población
de los campamentos. Tanto el PMA como el ACNUR utilizarían estas cifras para
su planificación, hasta que pudiese realizarse una operación de registro
global de las poblaciones de refugiados. Aunque el apoyo de los donantes a
los programas humanitarios había aumentado hasta superar los 5 millones de
dólares en 2005, iba a hacer falta más asistencia internacional para
proporcionar los alimentos complementarios que permitieran mejorar el estado
de salud de los refugiados. 8. Con respecto a
las medidas de consolidación de la confianza, el Secretario General informó
al Consejo de Seguridad que no se había reanudado el intercambio de visitas
de familiares entre el Territorio y los campamentos de refugiados de la zona
de Tinduf pese a que tanto el Frente POLISARIO como Argelia, en su condición
de país de asilo, habían aprobado un plan de acción, que el ACNUR, en
consulta con la MINURSO, había presentado a comienzos de enero de 2005.
Hasta ese momento, de la cifra total estimada de 3,1 millones de dólares
requerida para el programa de 2005, los Estados Unidos, Finlandia, Francia,
Irlanda y Suecia habían proporcionado 2,1 millones de dólares. Al mismo
tiempo, el enlace telefónico establecido entre los campamentos de Tinduf y
el Territorio seguía funcionando con eficiencia. 9. Con respecto a la
reestructuración de la Misión, el Secretario General informó al Consejo de
Seguridad que, en junio de 2005, un equipo de auditoría operacional militar
de las Naciones Unidas había visitado la MINURSO. Después de la visita, el
Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, en consulta con la
MINURSO, había preparado recomendaciones para la reestructuración del
componente militar. Estas recomendaciones, respecto de las cuales se había
consultado a las partes y a los países que aportan tropas, tenían por objeto
reforzar la capacidad del componente militar para vigilar la cesación del
fuego y los acuerdos militares, sin exceder de los recursos disponibles. La
operación de reestructuración, que dio comienzo en el mes de septiembre de
2005, incluyó el cierre de dos cuarteles del sector, la reestructuración del
cuartel general de la Fuerza, incluido el establecimiento de un centro mixto
civil-militar de análisis de la Misión, y un centro de operaciones conjuntas
para mejorar la recolección de datos y la gestión de la información. El 1°
de octubre de 2005 entró en efecto un nuevo concepto de las operaciones, que
tenía en cuenta los cambios mencionados. 10. Al finalizar su
informe, el Secretario General afirmó que, lamentablemente, las posiciones
de la partes con respecto a la solución del conflicto se habían mantenido
muy distanciadas. La falta de progresos se había visto empeorada por el
tenso clima político reinante en la región. Además de las virulentas
declaraciones públicas formuladas periódicamente por las partes, las
demostraciones y las denuncias de violaciones de los derechos humanos en el
Territorio hacían pensar que la situación podía empeorar aún más si no se
llegaba a una solución mutuamente aceptable, que previera la libre
determinación del pueblo del Sáhara Occidental. 11. El 28 de
octubre, el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1634 (2005) por la que
prorrogaba el mandato de la MINURSO hasta el 30 de abril de 2006. De
conformidad con la resolución el Consejo, entre otras cosas, acogió con
beneplácito el nombramiento del Enviado Personal del Secretario General para
el Sáhara Occidental, Sr. Peter van Walsum, observó que había completado
recientemente sus consultas en la región y pidió al Secretario General que
presentara un informe sobre la situación en el Sáhara Occidental antes del
fin del período del mandato. El Consejo pidió también al Enviado Personal
del Secretario General que, dentro de los tres meses siguientes a la
aprobación de la resolución, proporcionara información sobre la marcha de
sus gestiones. 12. En cumplimiento
de la resolución 1634 (2005), el 18 de enero de 2006 el Sr. van Walsum
informó al Consejo de Seguridad en una consulta privada acerca de su
evaluación de la situación y la marcha de sus gestiones. 13. El 19 de abril
de 2006, el Secretario General presentó al Consejo de Seguridad el informe
(S/2006/249) que había solicitado en su resolución 1634 (2005), en que
informó al Consejo que su Enviado Personal había visitado la región en
misión exploratoria del 11 al 17 de octubre. Tras esta visita, el Enviado
Personal informó al Secretario General de que la cuestión todavía se
encontraba en una situación de estancamiento y que seguía habiendo total
desacuerdo sobre el modo de permitir que el pueblo del Sáhara Occidental
ejerciera su derecho a la libre determinación. Marruecos había reiterado que
no aceptaría un referéndum que incluyese la opción de la independencia.
Abogaba con firmeza por la negociación con miras a lograr una solución
política justa, duradera y mutuamente aceptable pero dejaba claro que ésta
se debería centrar en un estatuto de autonomía para el Sáhara Occidental. La
posición del Frente POLISARIO, que contaba con el apoyo general de Argelia,
era que el único modo de avanzar consistía en aplicar el plan de paz para la
libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental o el plan de arreglo.
Ambos habían sido aprobados o apoyados por el Consejo de Seguridad y
contemplaban la libre determinación mediante un referéndum que incluyera la
independencia entre las opciones a elegir. Cualquier otra alternativa sería
inaceptable para el Frente POLISARIO. Mauritania había reiterado su estricta
neutralidad. 14. Posteriormente,
el Enviado Personal había celebrado una serie de consultas en Londres,
Madrid, París y Washington, D.C., así como con el Presidente de la Comisión
de la Unión Africana, en Addis Abeba, y con altos cargos de la Unión
Europea, en Bruselas. Había percibido un consenso en la comunidad
internacional sobre la necesidad de lograr una solución para el problema del
Sáhara Occidental a la mayor brevedad posible a fin de permitir que el
pueblo del Sáhara Occidental ejerciera su derecho a la libre determinación. 15. En cuanto a las
cuestiones militares, el Secretario General informó al Consejo que las
violaciones cometidas por ambas partes habían disminuido desde el último
período de que se había informado. Entre el 14 de octubre y el 15 de marzo,
la MINURSO había observado ocho nuevas violaciones por parte del Real
Ejército de Marruecos y cuatro nuevas violaciones por parte de las fuerzas
militares del Frente POLISARIO, lo que suponía una reducción de casi el 50%
del número total de violaciones en comparación con el último período de que
se había informado. No obstante, la MINURSO había seguido observando
violaciones constantes por parte de ambas partes. En cuanto a los acuerdos
militares Nos. 2 y 3, las partes habían seguido cooperando con la MINURSO en
la labor de marcado y eliminación de minas y artefactos explosivos sin
detonar. En el período que se examinaba, la MINURSO había encontrado y
marcado 29 minas y artefactos, y supervisado la destrucción de 3.381 de
estos dispositivos. El 3 de noviembre, el Frente POLISARIO firmó el
“Documento de compromiso” de la organización no gubernamental Geneva Call
dirigido a agentes no estatales, en el que se prohibía el uso de minas
antipersonal y se recogía el compromiso de destruir las existencias de que
se dispusiera. El 27 de febrero, el Frente POLISARIO procedió a destruir
3.100 minas antipersonal y una mina antitanque cerca de Tifariti, en una
operación supervisada por la MINURSO. 16. Con respecto a
los refugiados, los días 18 y 19 de marzo, el ACNUR y el PMA habían dirigido
conjuntamente una misión de donantes en la zona de Tinduf a fin de que los
donantes se familiarizaran con las actividades de socorro en los campamentos
de refugiados. La misión contribuyó a concienciar en mayor medida a los
donantes de la precaria situación humanitaria existente en los campamentos
de refugiados de la zona de Tinduf. 17. Pasando a la
cuestión de las medidas de consolidación de la confianza, el Secretario
General informó que, el 25 de noviembre, el ACNUR y la MINURSO habían podido
reanudar el programa de intercambio de visitas familiares entre el
territorio y los campamentos de refugiados de la zona de Tinduf. Al 15 de
marzo, unas 610 personas habían utilizado los vuelos semanales de las
Naciones Unidas entre el territorio y los campamentos de refugiados de la
zona de Tinduf, con lo que el total de beneficiarios desde el inicio del
programa había ascendido a 2.086. El servicio telefónico
entre los campamentos de la zona de Tinduf y el territorio continuaron
funcionando de manera satisfactoria durante el período al que se refería el
informe. Desde que se habían establecido estos servicios, se habían
realizado más de 43.700 llamadas desde los campamentos, lo que había
permitido a los refugiados comunicarse con sus parientes en el territorio.
El ACNUR seguía dispuesto a poner en marcha el servicio postal con arreglo a
las modalidades propuestas inicialmente o en condiciones que contaran con la
aprobación de todos los interesados. 18. Por lo que se
refiere a la reestructuración de la Misión, el Secretario General informó al
Consejo de Seguridad que se habían logrado avances importantes respecto de
la reestructuración de la MINURSO. El establecimiento de un centro conjunto
de operaciones y de una unidad conjunta de análisis de la Misión había
mejorado la integración de las actividades civiles y militares de ésta, así
como la recopilación de datos y la gestión de la información. El centro
conjunto de operaciones también había permitido mejorar la gestión
operacional a fin de asegurar el pleno cumplimiento de los objetivos
militares de la Misión. También se habían adoptado medidas para reforzar,
dentro de los recursos existentes, la capacidad del componente militar de la
Misión para vigilar la cesación del fuego y los acuerdos militares. En este
contexto, el cierre de los dos cuarteles generales de sector y el posterior
despliegue del personal militar de éstos a nueve destacamentos de
observadores permitió a la MINURSO ampliar sus actividades de vigilancia de
la cesación del fuego con una presencia reforzada sobre el terreno. 19. Al final de su
informe, el Secretario General informó al Consejo que, en su exposición
informativa del 18 de enero de 2006 al Consejo de Seguridad, su Enviado
Personal había concluido que el Consejo de Seguridad se mantenía firme en su
opinión de que sólo podía considerar una solución consensual a la cuestión
del Sáhara Occidental. En este contexto, había llegado a la conclusión de
que sólo quedaban dos opciones: la prolongación indefinida del estancamiento
en espera de una realidad política diferente o las negociaciones directas
entre las partes. Las negociaciones directas, celebradas sin condiciones
previas, tendrían como objetivo conseguir una solución política justa,
duradera y mutuamente aceptable, que permitiera la libre determinación de la
población del Sáhara Occidental. 20. En las consultas
bilaterales que su Enviado Especial había mantenido tras su exposición
informativa, el Frente POLISARIO había reiterado que en ningún caso
negociaría ningún tipo de autonomía bajo la soberanía de Marruecos. El
Enviado Especial había aclarado que negociar sin condiciones previas
significaba que no sería una condición previa que el Frente POLISARIO
reconociera primero la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental y
después se debatiera la autonomía que “concedería” Marruecos. 21. El Secretario
General informó además que desde su exposición informativa del 18 de enero
de 2006, su Enviado Personal era aún más consciente de las fuerzas que
existían fuera de la región y que constituían una poderosa tentación para
aceptar la continuidad del estancamiento, al menos durante algunos años más,
puesto que muchos países consideraban que el status quo sería más tolerable
que cualquiera de las posibles soluciones. El Secretario General coincidió
con la opinión de su Enviado Especial de que el Consejo de Seguridad no
podía permitirse adoptar una actitud de este tipo. No podía esperar a que la
cuestión del Sáhara Occidental se deteriorara y pasara, de ser una fuente de
potencial inestabilidad en la región, a convertirse en una amenaza para la
paz y la seguridad internacionales. En vez de ello, tanto el Consejo como
cada uno de los Estados Miembros que lo integran debían aprovechar la
oportunidad y hacer todo lo que estaba en sus manos para ayudar a que las
negociaciones se pusieran en marcha. El objetivo de estas negociaciones
entre Marruecos y el Frente POLISARIO, en calidad de partes, y Argelia y
Mauritania en calidad de países vecinos, debía ser el logro de una solución
política justa, duradera y mutuamente aceptable que permitiera la libre
determinación de la población del Sáhara Occidental. 22. El Secretario
General afirmó además que entendía que una prolongación del estancamiento
podía llevar al deterioro de la situación en el Sáhara Occidental, como se
había puesto de relieve en las continuas manifestaciones y denuncias de
abusos de los derechos humanos. En particular le preocupaban las noticias
que tenía de que se había respondido con mano dura durante las
manifestaciones que habían tenido lugar recientemente en el territorio, en
las que se había llegado incluso a detener a varias personas. Reiteró que,
aunque la MINURSO no disponía del mandato ni de los recursos necesarios para
ocuparse de esta cuestión, las Naciones Unidas seguían comprometidas con el
cumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos. En ese
contexto, anunció que la misión propuesta por la Oficina del Alto
Comisionado para los Derechos Humanos al Sáhara Occidental y a los
campamentos de Tinduf, así como a Argelia, país que da asilo, había sido
aceptada por todas las partes interesadas y que iba a comenzar el 15 de mayo
de 2006. 23. El Secretario
General alentó también a las partes a que colaboraran con la MINURSO en la
revisión de los acuerdos militares en vigor a fin de responder mejor a las
nuevas realidades sobre el terreno y aclarar cualquier cuestión que pueda
estar sujeta a interpretaciones diferentes. Cualquier modificación de los
acuerdos debía ajustarse al principio de que las fuerzas militares y de
seguridad debían mantener el statu quo durante la cesación del fuego y
debían conceder plena libertad de movimiento a los observadores militares de
la MINURSO, de conformidad con los principios básicos de mantenimiento de la
paz. 24. Con respecto a
la dimensión humana del conflicto, el Secretario General celebró la
reanudación del intercambio de visitas familiares entre el territorio y los
campamentos de refugiados de la zona de Tinduf, y alentó a todas las partes
interesadas a que estudiaran la posibilidad de aumentar el número de
beneficiarios de este programa humanitario. También afirmó que esperaba con
interés la aplicación de otras medidas de consolidación de la confianza, en
particular, la organización de seminarios sobre temas que no fuesen
políticos con la participación de miembros de la sociedad civil tanto en el
territorio como en los campamentos de refugiados de la zona de Tinduf.
Recomendó que se prorrogara el mandato de la MINURSO hasta el 31 de octubre
de 2006. 25. El 28 de abril
de 2006, el Consejo de Seguridad reafirmó su empeño en ayudar a las partes a
alcanzar una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que
previera la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental en el marco
de disposiciones conformes a los principios y propósitos de la Carta de las
Naciones Unidas. El Consejo, señalando la función y las obligaciones que
incumbían a las partes a este respecto, aprobó la resolución 1675 (2006)
mediante la cual prorrogó el mandato de la MINURSO hasta el 31 de octubre de
2006 y pidió al Secretario General que presentara un informe sobre la
situación en el Sáhara Occidental antes de que finalizara el período del
mandato. 26. Posteriormente,
el Secretario General envió una carta de fecha 26 de junio de 2006 al
Presidente del Consejo de Seguridad (S/2006/466), en que hizo referencia a
la resolución 1675 (2006), de 28 de abril de 2006, así como a resoluciones
anteriores del Consejo de Seguridad relativas al Sáhara occidental. El
Secretario General señaló que en su informe de fecha 29 de abril de 2006
(S/2006/249) se había referido a varios factores que podían constituir una
poderosa tentación para aceptar la continuidad del estancamiento en relación
con el Sáhara Occidental durante algunos años más, y había expresado el
temor de que, en esas circunstancias, muchos países podían considerar que el
statu quo era más tolerable que cualquiera de las posibles soluciones. El
Secretario General había coincidido con la opinión de su Enviado Especial de
que el Consejo de Seguridad no podía permitirse adoptar una actitud de ese
tipo pero señaló que, en la resolución 1675 (2006) no se había hecho
referencia a sus recomendaciones, a excepción de la relativa a la prórroga
del mandato de la MINURSO por un nuevo período de seis meses. La resolución
se había aprobado por unanimidad. La mayoría de los miembros del Consejo que
habían hecho una declaración después de la votación habían expresado la
esperanza de que los próximos seis meses se emplearan para lograr avances y
superar el estancamiento de modo que, en la siguiente renovación del mandato
en octubre, el Consejo no necesitara volver a contentarse con una prórroga
meramente técnica. 27. En su carta el
Secretario General explicó además que era consciente de que en abril quizá
hubiera transcurrido demasiado poco tiempo entre la distribución de su
informe y la aprobación de la resolución para que su advertencia sobre el
peligro de una prolongación del estancamiento hubiera surtido efecto. Sin
embargo, consideraba que todos debíamos esforzarnos para hacer avanzar el
proceso. El Secretario General informó al Consejo de Seguridad que su
Enviado Especial estaba preparando otra visita a la región, durante la cual
tenía previsto estudiar la forma en que las partes y los Estados vecinos
podían contribuir a que el Consejo de Seguridad no se limitara a prorrogar
el mandato de la MINURSO en su resolución de octubre. Seguiría los progresos
de su Enviado Especial con gran atención, a fin de evitar que se perdiera
esa oportunidad. Además, el Secretario General sugirió a los miembros del
Consejo de Seguridad que dedicaran los cuatros meses siguientes a prepararse
para una resolución más sustancial sobre la situación relativa al Sáhara
Occidental. 28. En su respuesta
(S/2006/467), de fecha 30 de junio de 2006, la Presidenta del Consejo de
Seguridad informó al Secretario General que su carta de fecha 26 de junio de
2006 relativa a su propuesta de que los miembros del Consejo de Seguridad
utilizaran los cuatro próximos meses para preparar la adopción de una
resolución más sustancial sobre la situación relativa al Sáhara Occidental
se había señalado a la atención de los miembros del Consejo de Seguridad,
que habían tomado nota de la información que figuraba en su carta y de la
propuesta en ella expresada. |