UNA DOCUMENTACIÓN ESENCIAL PARA CONOCER EL SÁHARA OCCIDENTALCarlos Ruiz MiguelCatedrático de Derecho ConstitucionalUniversidad de Santiago de Compostela |
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NACIONES UNIDAS CONSEJO DE SEGURIDAD
INFORME DE LA MISION VISITADORA DE LAS NACIONES UNIDAS AL SAHARA ESPAÑOL
Empezamos a publicar, en este número el informe de la Comisión, visitadora
enviada por la ONU al territorio autónomo de administración española del
Sahara occidental. Su extensión. Es poco armónica con la distribución
habitual del espacio en cada número de la REVISTA y, por otra parte, su
publicación puede efectuarse en varios números, sin romper el sentido del
documento. Quizá los lectores, o algunos de ellos, lo consideren un texto
puramente histórico. Por supuesto que al acabarse la inserción lo será. Pero
no perderá su valor por ello, precisamente a consecuencia de los debates que
en la ONU sucedieron al llamado Acuerdo Tripartito de Madrid. La ONU -como
recordarán nuestros lectores- se había mostrado débil y lenta ante la
invasión llamada “marcha verde” del Sahara. Entre participar en una
carnicería de oscuras y peligrosas consecuencias -incluida una eventual
condena del país defensor por la propia; ONU- y negociar, el tránsito de
destino de un territorio, que ya España había. Anunciado que dejaría, Madrid
no sintió dudas. Pero la ONU, tan confusa antes en el sostén del principio
de autodeterminación proclamado por España desde 1972, sintió in extremis
fervores autodeterministas, como siempre sin prever ni precisar el
acomodo entre la realidad y sus resoluciones ni el respaldo a otorgar a la
población afectada. De ahí el valor, no escribiremos póstumo, pero sí
tardío, del informe de la misión visitadora que empezamos a publicar.
. .
El envío de misiones visitadoras tiene débiles precedentes en el viejo
sistema de la Sociedad de Naciones respecto de los mandatos. En la ONU se
pensó primero en aplicarlo a los escasos fideicomisos, y así se previó en el
Reglamento del Consejo de Administración Fiduciaria o de Tutelas,
combinándolo con el examen de las memorias anuales de los “administradores"
o fideicomisarios y con la audiencia de los llamados peticionarios. Pero
luego, y a consecuencia de los sucesivos acuerdos de la ONU, propter
Chartamy no secundum Chartam, se extendió a la lista mucho más
numerosa de las dependencias del capítulo XI de la Carta. Que han disminuido
mucho, casi siempre por independencias (no necesariamente abruptas en las
nuevas relaciones con la ex metrópoli), pero a veces por asociaciones,
integraciones y, como se dibuja en el Sahara, por simples repartos
vecinales.
Los informes de las misiones visitadoras son desiguales entre sí y
heterogéneos en muchos casos dentro de su contexto. Los hay largos y
cortos, con predominio de los primeros; claros y confusos, sin que falten
por completo los incongruentes. En general, cuando reina la armonía de
criterio en sus redactores, las conclusiones son precisas y en congruencia
con el texto, que contiene antecedentes y datos, consignación de impresiones
directas de los visitadores y, en fin, razonamientos de las conclusiones que
sienten. Recuerden nuestros lectores que los visitadores fueron tres: Cuba,
avanzada comunista en América, favorable a la autodeterminación, y dos
Estados, uno africano y joven, Costa de Marfil, y otro asiático y antiguo,
Irán. El primero de ambos partió de sus simpatías hacia Marruecos. Irán
navegó entre las dos tendencias en presencia. Por otra parte, los
visitadores no se limitaron al contacto con el escenario de la
descolonización. Tuvieron también contacto con las capitales afectadas,
Madrid, Rabat, Nuakchott y Argel, cuarto en la disputa, aunque se
desinteresara del territorio.
Fruto de todas estas circunstancias, el informe es complejo o, más
exactamente, complicado. Pero si no representa la aceptación pura y simple
de una rápida autodeterminación, de lo que está más lejos y a lo que está
más claramente opuesto es al unilateral anchluss magrebiano.
Nos parece que si tratáramos de explicar al detalle lo que dice el informe
suplantaríamos el directo e individual juicio del lector por el nuestro. Es
preferible que cada cual deduzca las consecuencias que quiera de la lectura
del informe, y tras de haber valorado mentalmente los conceptos y
razonamientos que los visitadores han estampado. No creemos, sin embargo,
que en líneas generales se pueda llegar a conclusiones muy distintas de
ésta: con predominio del principio autodeterminacionista, los redactores han
querido hacer concesiones a los tres criterios de los interesados africanos
y han tenido, quizá no placenteramente, que reconocer lo bien fundado de las
posiciones de España en la ONU.
J. M. C. T.
COMITE ESPECIAL ENCARGADO DE EXAMINAR LA, SITUACION CON RESPECTO A LA
APLICACION DE LA DECLARACION SOBRE LA CONCESION DE LA INDEPENDENCIA A LOS
PAISES y PUEBLOS COLONIALES
INFORME DE LA MISION VISITADORA DE LAS NACIONES UNIDAS AL
SAHARA ESPAÑOL, 1975
CARTA DE ENVIO
10 de octubre de 1975
Señor Presidente:
Tengo el honor de transmitirle adjunto el informe de la Misión de
visita al Sahara Español que fue aprobado por la Misión el 10 de octubre de
1975.
Le ruego aceptar, señor Presidente, las seguridades de mi
consideración más distinguida.
SIMEÓN AKE
Presidente de la Misión de visita al Sahara Español
(Firmado)
Excmo.
Señor Embajador Salim A. Salim.
Presidente del Comité de los Veinticuatro. Naciones Unidas. . Nueva
York, N. Y.
I. INTRODUCCIÓN
A. Mandato de la Misión Visitadora
1. En su vigésimo noveno período de sesiones la Asamblea General, en su
resolución 3292 (XXIX), de 13 de diciembre de 1974, relativa a la, cuestión
del Sahara Español, pidió al Comité Especial que mantuviera en examen 1a
situación en el territorio, inclusive el envío de una Misión visitadora al
territorio, y que informara al respecto a la Asamblea General en su
trigésimo período de sesiones.
2. El 4 de diciembre de 1974, algunos días antes de la22. El 4 de diciembre
de 1974, algunos días antes de la aprobación de la resolución 3292 (XXIX),
el representante de España declaró en la 2126.a sesión de la Cuarta
Comisión que su país estaba dispuesto a recibir una misión visitadora de las
Naciones Unidas para que comprobara todas y cada una de las circunstancias
de hecho en el territorio
(a).
3. Por consiguiente, de conformidad con el párrafo 5 de la parte
dispositiva de la resolución 3292 (XXIX), a raíz de la invitación del
Gobierno de España y con arreglo a lo dispuesto en las consultas celebradas
por su Presidente, el Comité Especial decidió que una misión de tres
miembros, integrada por los representantes de la Costa de Marfil, Cuba y el
Irán, se trasladara al Sahara Español en la primera semana del mes de mayo
de 1975 (A/ AC.109/PV.996). El Comité decidió además que el señor
Simeón Aké, representante permanente del la Costa de Marfil ante las
Naciones Unidas, fuera el presidente de la Misión.
4. En cartas de fechas 15, 16 Y 22 de abril de 1975, dirigidas al presidente
del Comité Especial, los Gobiernos de Mauritania, Marruecos y Argelia
invitaron a la Misión visitadora al Sahara Español a que se dirigiera a sus
respectivos países. Para que se entrevistara con las autoridades y se
pusiera en contacto con las poblaciones interesadas
(b).
5. El Comité Especial decidió aceptar las invitaciones de los tres
Gobiernos y pidió a la Misión que organizara su itinerario en consecuencia
en el cumplimiento de su mandato.
6. Durante las sesiones de trabajo celebradas antes de su partida de Nueva
York. Los miembros de la Misión reexaminaron el mandato general del Comité
Especial, contenido en las resoluciones 1514 (XV), de 14 de diciembre de
1960; 1654 (XVI), de 27 de noviembre de 1961, de la Asamblea General, y
resoluciones subsiguientes, en particular la resolución 3328 (XXIX), de 16
de diciembre de 1974, y convinieron en que su mandato caía dentro del marco
de las tareas confiadas al Comité Especial. Su deber era prestar asistencia
al Comité en la realización de su tarea, obteniendo información de primera
mano sobre la situación imperante en el territorio, incluso información
sobre las condiciones políticas, económicas, sociales, culturales y
educacionales, así como con respecto a los deseos y aspiraciones de la
población. A fin de cumplir plenamente su mandato, la Misión decidió que
debía:
a) Celebrar consultas con el Gobierno de España, en su calidad de
potencia administradora, así como con las autoridades del territorio, para
determinar las políticas de la potencia administradora con respectó al
territorio y las medidas que se proponía adoptar para asegurar la
descolonización del territorio con arreglo a la declaración sobre la
concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, contenida
en la resolución 1514 (XV) y a otras resoluciones pertinentes de las
Naciones Unidas, en especial la resolución 3292 (XXIX).
b) Estudiar todos los aspectos de la situación en el territorio en
las esferas política, económica, social, cultural y educacional, así como
en los sectores conexos de la administración, el poder judicial y la
organización militar. Para ello, la Misión debería tener acceso a todas las
ciudades y localidades que considerara necesario visitar para cumplir su
tarea.
c) Establecer contactos directos con el mayor número posible de habitantes
autóctonos del territorio, incluidos los que vivían en ese entonces en el
exterior. Ello podía hacerse celebrando reuniones con los representantes y
los dirigentes de los habitantes autóctonos, así como, con grupos
representativos, tales como organizaciones políticas, culturales y sociales
y con los movimientos de liberación, tanto dentro como fuera, del
territorio, o por cualquier otro medio que la Misión considerara adecuado.
Estos contactos amplios, que debían incluir la mayor diversidad posible de
sectores de .la opinión pública, estaban destinados a permitir que la Misión
determinara los deseos y las aspiraciones de la población autóctona del
territorio.
B. Composición de la Misión Visitadora
7. La Misión estuvo compuesta por los siguientes miembros:
El señor Simeón Aké, representante permanente de la Costa de Marfil ante las
Naciones Unidas (presidente): la señora Marta Jiménez Martínez, del
Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, y el señor Manouchehr Pishva,
representante permanente adjunto del Irán ante las Naciones Unidas.
8. La Misión fue acompañada y asistida por los siguientes funcionarios de la
Secretaría de las Naciones Unidas: señor Myles Minchin, secretario
principal; señor Cheikh Tidiane Gaye, secretario adjunto; señora Christine
Pelletier, oficial de asuntos políticos; señor John Cabrera, oficial
administrativo; señora Alicia F. Kelly, secretaria; señorita Hazel Bryan,
señorita Monique Corvington y señor Eduardo Trilles, intérpretes; y señor
Yutaka Nagata, fotógrafo.
C. Actividades de la Misión Visitadora antes de su partida de Nueva York
9. Antes de salir de Nueva York, la Misión celebró sesiones de trabajo con
los representantes permanentes de España, Marruecos, Mauritania y Argelia.
Esas conversaciones se refirieron principalmente a la organización de la
visita a cada país, la documentación que la Misión deseaba recibir sobre la
cuestión, las personas o grupos con los que la Misión tenía el propósito de
reunirse, tanto en el territorio como en los países vecinos, y las
seguridades que solicitaba la Misión en cuanto a la seguridad de esas
personas y la de los miembros de la Misión.
10. El 22 de, abril 'la Misión' celebró una sesión de trabajo en la sede con
el señor Jaime de Piniés, representante permanente de España ante las
Naciones Unidas, quien, después de hacer una exposición general sobre el
territorio , formuló sugerencias relativas al programa para la estancia de
la Misión en España y en el territorio. Dicho proyecto de programa incluía
la visita a las siguientes Ciudades y localidades: El Aaiún, Semara, Villa
Cisneros, Tichla y La Güera. A propuesta de la Misión, la potencia
administradora aceptó agregar a esa lista las siguientes localidades: Bu
Craa, Daora, Mahbés, Tifariti, Guelta Zemmur, El Aargub y Ausert.
11. En nombre de su Gobierno, el señor de Piniés dio garantías en lo tocante
a la seguridad de los miembros de la Misión durante su permanencia en el
territorio, así como a la de las personas que serían oídas por la Misión.
12. El 23 de abril la Misión celebró sesiones de trabajo separadas con los
representantes permanentes de Marruecos, Mauritania y Argelia. Durante esas
sesiones; los representantes de los países vecinos del Sahara Español
expusieron los puntos de vista de sus -Gobiernos sobre la cuestión y las
disposiciones tomadas o previstas por sus países para recibir a la Misión y
para facilitarle el cumplimiento de su mandato.
13. A solicitud de la Misión, los representantes de los tres países dieron
seguridades de que sus Gobiernos tomarían todas las disposiciones
necesarias a fin de que la Misión gozara, durante su permanencia en los
respectivos países, de libertad de circulación y de contacto con los
movimientos de liberación y con los refugiados saharianos que vivían en esos
países.
14. Además, la Misión recibió de Marruecos, Mauritania y España copias de
los expedientes que esos tres países habían presentado a la Corte
Internacional de Justicia en relación con la opinión consultiva solicitada
por la Asamblea General en su resolución 3292 (XXIX).
D. Programa elaborado por la Misión Visitadora
15. Durante las reuniones de trabajo que celebró en la sede de las Naciones
Unidas entre el 17 de abril y el 2 de mayo de 1975, la Misión elaboró un
programa de trabajo que comprendía los siguientes puntos principales:
a) En Madrid: celebrar conversaciones preliminares con las
autoridades españolas.
b) En el territorio: i) celebrar conversaciones con las
autoridades territoriales, miembros de las instituciones territoriales,
dirigentes de partidos políticos y movimientos de liberación y cualquier
otro grupo o persona que deseara reunirse con la Misión; ii)
establecer el mayor número posible de contactos directos con las poblaciones
de las distintas regiones del territorio; y iii) visitar las
localidades o centros de interés económico, social, cultural y militar.
c) En Madrid: después de la visita al territorio, celebrar nuevas
conversaciones con las autoridades españolas.
d) En los países vecinos del territorio: i) celebrar
conversaciones con representantes de los Gobiernos de Marruecos, Argelia y
Mauritania; ii) reunirse con los dirigentes de los movimientos de
liberación que tenían su base en esos países, y iii) visitar
eventualmente o bien los campamentos de refugiados, o bien la región
fronteriza para establecer contacto directo con los refugiados.
16. Por último, la Misión decidió además dirigir un cuestionario a la
potencia administradora, al finalizar su visita al territorio, y
cuestionarios separados a cada uno de los Gobiernos de los países vecinos
del territorio al concluir su estancia en ellos.
E. Crónica de la Misión Visitadora
1. Primera serie de conversaciones con las autoridades españolas
17. La Misión llegó a Madrid el 8 de mayo, y el 9 de mayo celebró
conversaciones preliminares, en el Ministerio de Asuntos Exteriores, con
una delegación española, dirigida por don Juan J. Rovira, subsecretario de
Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores, y que incluía, entre otras, a
las personalidades siguientes: don Rafael Ferrer, director general de África
y Oriente Medio, Ministerio de Asuntos Exteriores; don Fernando Benito,
director general de Organismos y Conferencias Internacionales, Ministerio de
Asuntos Exteriores; don Eduardo Blanco, director general para la Promoción
del Sahara; don Felipe Pradas, experto adscrito al Ministerio de la
Presidencia, y don Mateo Canalejos, secretario general adjunto del
territorio.
18. Durante esa reunión de contactos iniciales, la Misión recibió
documentos que contenían datos básicos sobre el territorio. También.
Escuchó exposiciones relativas a los distintos aspectos de la situación del
territorio que se trataban en los documentos.
19. En la tarde del 9 de mayo, la Misión fue recibida por don Pedro Cortina
Mauri, ministro de Asuntos Exteriores, quien recapituló la posición del
Gobierno español en lo tocante al territorio y la opinión de éste sobre la
descolonización del Sahara.
20. El 10 de mayo la Misión celebró una segunda sesión de trabajo con la
delegación española, dirigida por el señor Ferrer. La discusión versó sobre
el programa de la visita al territorio, la documentación básica y
cuestiones relativas a los aspectos políticos, institucionales,
administrativos, económicos, sociales y culturales del Sahara
Español.
21. El 11 de mayo la Misión se entrevistó con dos estudiantes saharianos a
solicitud de ellos, quienes expusieron sus puntos de vista sobre la
situación en su país y respondieron a las preguntas hechas por la Misión.
22. El 12 de mayo la Misión celebró una sesión de: trabajo con don Antonio
Curro, ministro de la Presidencia encargado del Sahara, quien expuso la
política que su Gobierno proyectaba aplicar al territorio.
23, Durante su estancia en Madrid, la Misión se reunió con representantes
de los países interesados, a quienes entregó cartas en que se pedía que se
tomaran medidas para reducir la tensión en la región a fin de que la Misión
pudiera llevar a cabo su tarea en una atmósfera de calma y tranquilidad.
2. Visita al territorio
24. La, Misión llegó a El Aaiún, capital del Sahara Español, el 12 de mayo
en un avión especial puesto a su disposición por el Gobierno español. Desde
Madrid la Misión fue acompañada, entre otros, por el señor Blanco, director
general para la Promoción del Sahara, y el señor Canalejos, secretario
general adjunto del Territorio.
25. Al final de la tarde del 12 de mayo la Misión se reunió, en el
Palacio de la Asamblea, con los miembros de la Comisión Permanente de la Yema'a (Asamblea General, dirigidos por su presidente, el señor Jatri Uld
Said Uld Yumani. Después de los discursos de bienvenida y las expresiones de
agradecimiento los miembros de la Comisión Permanente respondieron a las
preguntas que hizo la Misión.
26. El 13 de mayo la Misión se trasladó por carretera a Daora, ciudad
situada no lejos de la frontera de Marruecos. La Misión visitó la escuela y
el dispensario y se entrevistó con jefes, de tribu y altos dignatarios, así
como con representantes de grupos y partidos políticos. La Misión también se
entrevistó con el oficial encargado de la unidad de policía territorial.
27. De vuelta a El Aaiún la Misión asistió a una gran manifestación pública
organizada no lejos de su hotel por el Frente Popular para la Liberación de
Saguia el Hamra y Río de Oro (Frente Polisario). En la noche, la
Misión se reunió en su hotel con las delegaciones del Frente Polisario.
28. El 14 de mayo la Misión se trasladó a Bu Craa, donde visitó las
instalaciones do exploración minera de fosfatos de la empresa Fosfatos de Bu
Craa. S. A. (FOSBUCRAA) (véanse también los párrafos 177 a 184 infra).
Allí mismo se entrevistó con la administración de la FOSBUCRAA y recibió
a una delegación que representaba a los trabajadores saharianos empleados en
las minas. De Bu Craa la Misión se dirigió a las instalaciones de
enriquecimiento de fosfatos y al puerto de exportación de minerales
situados en El Aaiún.
29. Al final de la tarde, la Misión se reunió en su hotel con delegaciones
de saharianos antes de dirigirse al Palacio de la Asamblea General donde
celebró otra sesión de trabajo con los miembros de la Comisión Permanente.
Las conversaciones que se prolongaron: hasta avanzada la noche del 14 de
mayo, trataron principalmente del carácter la composición y las funciones de
las instituciones territoriales, la forma de elegir o de designar a los
miembros de la Yema´a y su relación, por una parte, con la potencia
administradora, y por la otra, con la población autóctona.
30. El 15 de mayo la Misión visitó las ciudades de Tifariti y Guelta Zemmur,
situadas a unos 250 kilómetros al sudeste de El Aaiún, cerca de la frontera
con Mauritania. En Tifariti, después de asistir a una clase en la escuela
primaria y de visitar el dispensario, la Misión se reunió con delegaciones
que representaban a jeques y altos dignatarios locales, el Frente Polisario,
el Partido de la Unión Nacional Saharaui (PUNS), estudiantes, soldados de la
legión extranjera y tropas de la policía territorial. En Guelta Zemmur, la
Misión también se entrevistó con grupos de jeques y dignatarios dirigentes
políticos y mujeres. Al volver a El Aaiún la Misión celebró conversaciones
separadas con delegaciones que representaban al Frente Polisario.
31. El 16 de mayo la Misión se dedicó a visitar Mahbes, ciudad situada en el
extremo oriental del territorio, a 35 kilómetros de la frontera marroquí, a
40 kilómetros de la frontera argelina y a 45 kilómetros de la frontera
mauritana. La Misión se reunió con delegaciones de jeques y personalidades
destacadas, del Frente Polisario, del PUNS y de mujeres. De Mahbes la Misión
se dirigió a Semara, la ciudad más antigua del territorio, renombrada en el
pasado por su esplendor cultural. Durante su visita la Misión tuvo
oportunidad de entrevistarse con grupos que representaban a jefes dé tribus,
personalidades destacadas el Frente Polisario, el PUNS y mujeres.
32. El 17 de mayo la Misión celebró dos sesiones de trabajo separadas con
el general Federico Gómez Salazar gobernador general, y con don Luis
Rodríguez de Viguri, secretario general del Sahara Español. Durante la
entrevista con el gobernador general se trató la situación reinante en el
territorio desde el punto de vista político y militar; del secretario
general la Misión obtuvo información relativa a la enseñanza y cuestiones
sociales y administrativas.
33. La Misión visitó los «barrios populares» de El Aaiún, llamados Casa
Piedra y Khata Rambla. También visitó el Depósito Carcelario, que es la
cárcel civil de la ciudad, donde pudo mantener largas entrevistas con los
reclusos sin la presencia de autoridades ni guardianes. Los magistrados
españoles que acompañaron a la Misión en su visita a la cárcel respondieron
también a las preguntas formuladas.
34. En la tarde del 17 de mayo la Misión partió- definitivamente de El Aaiún
para dirigirse por avión a Villa Cisneros, segunda ciudad del territorio.
35. A su llegada la Misión fue recibida por las autoridades de la ciudad y
se entrevistó con delegaciones del PUNS, el Frente Polisario, jefes
tradicionales y mujeres.
36. En la mañana del 18 de mayo la Misión se dividió en dos grupos: uno se
dirigió a Ausert y el otro a Tichla. En esas dos ciudades los miembros de
la Misión se entrevistaron con representantes de grupos de la población,
del PUNS y del Frente Polisario. En la tarde la Misión se dirigió por barco
a El Aargub, considerada la ciudad gemela de Villa Cisneros, donde se
entrevistó con representantes de grupos de la población.
37. El 19 de mayo la Misión llegó a La Güera, ciudad situada en la frontera
con Mauritania, a tres kilómetros de Nouadhibou. Tras reunirse con
representantes del Frente Polisario y del PUNS, la Misión acompañó a la
frontera con Mauritania a un peticionario sahariano que, por razones de
seguridad, había expresado el deseo de abandonar el territorio y para tal
fin había solicitado la ayuda de la Misión.
38. A su regreso a Villa Cisneros, la Misión se entrevistó con un grupo de
estudiantes saharianos que cursaban estudios en España; posteriormente se
trasladó a Las Palmas, en las islas Canarias, donde pasó la noche del
19 al 20 de
mayo.
3. Segunda serie de entrevistas con las autoridades españolas
39. En Madrid, adonde llegó el 20 de mayo, la Misión celebró el 21 de mayo
una sesión de trabajo con la delegación española, presidida por el señor
Rovira, subsecretario de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores. A
continuación la Misión celebró conversaciones con el señor Cortina Mauri,
ministro de Asuntos Exteriores. Por último, la Misión celebró una
entrevista con el señor Arias Navarro, Presidente del Gobierno (véase el,
apéndice I del presente informe). En el transcurso de esas entrevistas,
tanto el Presidente como el ministro de Asuntos Exteriores y las demás
autoridades españolas reafirmaron la posición de su Gobierno respecto del
Sahara Español, y respondieron a las preguntas de la. Misión. Los contactos
con la delegación española concluyeron el 22 de mayo con una última sesión
de
trabajo celebrada en el Ministerio de Asuntos
Exteriores.
40. Durante su estancia en Madrid, la Misión dirigió a la potencia
administradora un cuestionario detallado acerca del territorio.
4. Visita a Marruecos
41. El 22 de mayo la Misión partió de Madrid con destino a Fés en un avión
puesto a su disposición por el Real Gobierno de Marruecos.
42. Después de llegar a Fés en la tarde del mismo día, la Misión fue
recibida por Su Majestad el Rey Hassan II de Marruecos y a la audiencia
asistieron varios altos funcionarios del Gobierno. Durante la audiencia, Su
Majestad recordó en primer lugar la, política seguida por Marruecos desde su
independencia en relación con el Sahara Español. A continuación el Rey
Hassan definió la posición del Gobierno respecto del porvenir del territorio
antes de participar en un intercambio de opiniones con la Misión (véase el
apéndice I del presente informe).
43. El siguiente día 23 de mayo, la Misión viajó a Agadir, ciudad
situada al sur de Marruecos. A poco de llegar, la Misión se reunió con el
señor Khali Hena Al Rachid, secretario general del PUNS, quien expuso la
situación del territorio y las razones de su presencia en Marruecos. El día
concluyó con entrevistas con delegaciones representantes de la población.
44. El 24 de mayo la Misión partió en helicóptero a Tan Tan, en la región
de la frontera, donde visitó un campamento de refugiados saharianos y se
entrevistó con delegaciones representantes de los refugiados saharianos y
con personalidades saharianas destacadas. Al día siguiente la Misión
reanudó sus contactos con las delegaciones saharianas y a continuación
recibió sucesivamente a un grupo de militantes del Front de libération et
de l'unité (FLU); al señor Eduardo Moha, secretario general del
Mouvement de résistance pour la libération des Territoires
sous domination espagnole (MOREHOB), antes denominado Mouvement
de résistance des hommes bleus, y a un grupo de reclusos saharianos
expulsados del territorio. Por último, la Misión se dirigió a Zag, a 50
kilómetros de la frontera con el Sahara Español, donde visitó el campamento
de refugiados y se entrevistó con diversas delegaciones de saharianos.
45. A su regreso a Agadir, la Misión prosiguió sus conversaciones con el
señor Rachid, del PUNS. A continuación recibió al Comité Ejecutivo del
ISTIQLAL, encabezado por el señor Mohamed Boucetta, su secretario general,
quien hizo una declaración relativa al territorio.
46. La mañana del 26 de mayo fue dedicada a visitar un campamento de
refugiados en Makroud, situado a 25 kilómetros de Agadir, donde la Misión
pudo establecer contacto directo con grupos saharianos y oír sus opiniones.
De regreso a Agadir la Misión celebró una sesión de trabajo con el señor
Mohamed M'jid, delegado honorario en Marruecos de la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). En su
segunda sesión de trabajo del día, la Misión se reunió con el coronel Dlimi,
jefe de los edecanes del Rey Hassan lI, quien estaba acompañado por el
secretario de Estado de la oficina del primer ministro, el secretario de
Estado del Interior y el secretario de Estado de Relaciones Exteriores. En
la conversación se trató la situación militar en la región meridional.
47. La Misión partió definitivamente de Agadir el 26 de mayo en
dirección a Fes, e hizo una escala en Marrakesh, donde pasó la noche.
48. Después de llegar a Fés el 27 de mayo, la Misión fue invitada a
almorzar en el Palacio Real por Su Majestad el Rey Hassan II. Se contaban
entre los invitados varias distinguidas personalidades marroquíes, por
ejemplo el señor Ahmed Osman, primer ministro, y el señor Ahmed Laraki,
ministro de Relaciones Exteriores. La tarde se consagró a una reunión de
trabajo con la delegación marroquí, que estaba presidida por el señor Osman
y de la que formaban parte el señor Laraki, el señor Ahmed Taibi Benhima,
ministro de Información; el señor Driss Slaoui, representante permanente de
Marruecos ante las Naciones Unidas; el señor Driss Bagri, secretario de
Estado del primer ministro encargado de los problemas del Sahara; el
secretario de Estado del Interior y el secretario de Estado del Ministerio
de Relaciones Exteriores. En el transcurso de la reunión, los miembros de la
delegación marroquí expusieron la posición de su Gobierno y respondieron a
las preguntas formuladas, tras de lo cual participaron en un intercambio de
opiniones con los miembros de la Misión.
5. Visita a Argelia
49. La Misión partió de Fes el 28 de mayo con destino a Argel a bordo de un
avión especial puesto a su disposición por el Gobierno argelino. Pocas horas
después de llegar a Argelia la Misión fue recibida por el señor Houari
Boumediene, presidente de la República de Argelia, y a la audiencia
asistieron el señor Abdelmalek Benhabyles, secretario general del
Ministerio de Relaciones Exteriores, y el señor Abdellatif Rahal,
representante permanente de Argelia ante las Naciones Unidas. Durante la
audiencia, el presidente Boumediene expuso los principios fundamentales de
la política de Argelia en materia de descolonización y proporcionó
información básica sobre la posición de su Gobierno respecto de la cuestión
del Sahara Español (véase el apéndice I del presente informe). El 29 de
mayo la Misión se dirigió a Tindouf, ciudad situada al sudoeste de Argelia,
a unos 30 kilómetros de la frontera con el Sahara Español. Durante su
permanencia en la región de Tindouf, la Misión estuvo acompañada por el
señor Ornar Mohamed Ali, miembro del Comité Ejecutivo del Frente Polisario.
A su llegada a Tindouf, la Misión visitó un campamento de refugiados situado
en Oumm el Assel, donde se entrevistó con representantes de grupos de
refugiados. A su regreso a Tindouf, la Misión se detuvo en Sebicha Abdallah,
donde visitó otro campamento de refugiados y se entrevistó con
representantes de refugiados.
50. Tarde esa misma noche, la Misión, acompañada por, dirigentes del Frente
Polisario y representantes de la prensa internacional y escoltada por
miembros del ejército de liberación armados de metralletas, se dirigió
A un lugar situado a 80 kilómetros de Tindouf, en un valle no identificado,
donde vio a catorce de los oficiales y soldados españoles hechos prisioneros
por el Frente Polisario. Durante la entrevista con los prisioneros, que se
efectuó sin la presencia de dirigentes y guardianes del Frente
Polisario ni de periodistas, se trataron las condiciones de su captura y
prisión.
51. El 30 de mayo, el día se inició, con la visita a un campamento de
refugiados situado en Tindouf, y terminó con una larga sesión de trabajo con
una delegación del Frente Polisario encabezada por el señor Sayed Louali,
secretario general, e integrada por los señores Ornar Mohamed Ali y Mahfoud
Ali Bayba, miembros del Comité Ejecutivo, y los señores Moussa, Ahmed Kaid
y Brahim Ghali, miembros de la Mesa política, del partido.
52. El 31 de mayo, de regreso en Argel, la Misión se entrevistó con la
delegación argelina, encabezada por el señor Benhabyles, secretario general
del Ministerio de Relaciones Exteriores, y de la cual formaban parte el
representante permanente de Argelia en las Naciones Unidas y los
embajadores de Argelia destacados en París y Madrid. La reunión de trabajo
dio a la delegación argelina la oportunidad de exponer en detalle la
posición de su Gobierno sobre todos los aspectos de la cuestión del Sahara
Español.
53. El 1 de junio, el presidente Boumediene recibió por segunda vez a la
Misión, y en esa oportunidad señaló, entre otras cosas, la continuidad de la
política argelina en Materia de descolonización.
51. La Misión salió de Argel el 1 de junio y llegó a Dakar el 1 do
junio, tras haber hecho en París una escala de tres días, durante los cuales
analizó la situación y preparó los cuestionarios que habían de enviarse a
los países visitados.
6. Visita a Mauritania
55. Para dirigirse de Dakar a Nouakchott, la Misión tomó un avión especial
puesto a su disposición por el Gobierno de Mauritania. La visita a
Nouakchott comenzó el 4 de junio con una reunión de trabajo celebrada con
una delegación gubernamental presidida por el señor Hamdi Ould Mouknass,
ministro de Relaciones Exteriores, y compuesta entre otras por las
siguientes personalidades: el señor Abdallahi Ould Cheikh, ministro de
Comercio y Transportes; el señor Moulaye El Hassen, representante
permanente ante las Naciones Unidas, y el señor Bal Mohamed El Bechir,
subsecretario general de la Oficina de la Presidencia de la República. La
sesión de trabajo se prolongó para permitir la participación del señor
Ahmed QuId Mohamed Salah, ministro del Interior. Los miembros de la
delegación mauritana examinaron las bases en que se fundaba la política de
su Gobierno con respecto al Sahara Español.
56. A continuación, la Misión fue recibida por el señor Abdel Moktar Ould
Daddah, presidente de la República Islámica de Mauritania. Después de
recordar la naturaleza de los vínculos que existen entre Mauritania y el
Sahara Español, el presidente definió la posición de su Gobierno acerca de
la cuestión (véase el apéndice I del presente informe).
57. El 5 de junio la Misión salió de Nouakchott para comenzar una serie de
visitas a los centros de población cercanos a la frontera. La Misión fue
acompañada entre otros por el ministro de Comercio y Transportes, el
representante permanente de Mauritania ante las Naciones Unidas y el
subsecretario general de la Oficina de la Presidencia.
58. El 5 de junio la Misión visitó la ciudad de Atar, dando so habían
organizado reuniones con personalidades destacadas y representantes de la
población. El mismo procedimiento se siguió en Fdérik, lugar que la Misión
visitó brevemente antes de dirigirse a Zouerate, donde pasó la noche.
59. Al día siguiente, 6 de junio, durante la visita a Bir Moughrein, los
miembros de la Misión se reunieron con grupos de la población,
personalidades destacadas y representantes de diversos grupos.
60. De vuelta en Zouerate, la Misión, acompañada por la delegación
mauritana, se entrevistó con el gobernador de la Región Once, el señor Ahmed
Ould Bousseif, y sostuvo conversaciones con representantes de la población y
del
Frente Polisario. También visitó una mina de hierro.
61. El 7 de junio la Misión llegó a Nouadhibou, localidad situada al norte,
adyacente a la frontera del Sahara Español. La Misión participó en una gran
reunión pública organizada en el cine Zen-zen. A continuación se entrevistó
con las personalidades destacadas del lugar y con una delegación del Frente
Polisario.
62. De vuelta en Nouakchott, el 8 de junio, la Misión dio fin a la serie de
entrevistas con representantes del Gobierno de Mauritania y fue recibida
por segunda vez por el presidente de la República, quien reafirmó la
posición de su país respecto de la cuestión del Sahara Español (véase el
apéndice I del presente informe).
63. Cuando llegó a Dakar el 9 de junio, la Misión celebró sesiones de
trabajo antes de partir para Nueva York el 14 de junio, tras hacer una
escala en Lisboa, donde permaneció del 12 al 14 de junio.
7. Expresiones de reconocimiento
64. La Misión desea dejar constancia de su profundo agradecimiento al
Gobierno de España por la estrecha cooperación y la asistencia que. recibió
durante sus visitas a Madrid y al Sahara Español, y por la cortesía y la
amabilidad que le brindaron el señor Arias Navarro, presidente del
Gobierno; don Pedro Cortina Mauri, ministro de Asuntos Exteriores; don
Antonio Carro, ministro de la Presidencia del Gobierno; don Juan J. Rovira,
subsecretario de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores; don Eduardo
Blanco, director general de Promoción del Sahara; el general don Federico
Gómez de Salazar, gobernador general del Sahara Español; don Luis Rodríguez
de Viguri, secretario general del Sahara Español, y todos los otros altos
funcionarios con quienes se reunió en Madrid y en el territorio. La Misión.
también les está especialmente agradecida a aquellos funcionarios -entre
ellos don Mateo Canalejos, subsecretario general del territorio; don Felipe
Pradas, experto adscrito al Ministerio de la Presidencia, y don Francisco
Villar, primer secretario de la Misión Permanente de España ante las
Naciones Unidas que la acompañaron y le prestaron: asistencia durante su
visita al territorio.
65. La Misión desea asimismo hacer constar su profundo agradecimiento a los
gobiernos de Marruecos, Argelia y Mauritania y a sus respectivos jefes de
Estado, por la hospitalidad, la cooperación y la asistencia que le brindaron
durante sus visitas a esos países. La Misión está reconocida en particular
por la asistencia que le. prestaron en Marruecos el señor Ahmed Osman,
primer ministro; el señor Ahmed Laraki, ministro de Relaciones Exteriores, y
el señor Ahmed Taibi Benhima, ministro de Información; en Argelia, el señor
Abdelmaleb Benhabyles, secretario general del Ministerio de Relaciones
Exteriores; el señor Hamid Adjali, director de Asuntos Políticos, y el
señor Hadj Azzout, director de Organizaciones Internacionales del Ministerio
de Relaciones Exteriores; y en Mauritania, el señor Hamdi Mouknass,
ministro de Relaciones Exteriores; el señor Ahmed Ould Mohamed Salah,
ministro del Interior, y el señor Abdallahi Ould Cheikh, ministro de
Comercio y Transportes, entre muchos otros. La Misión también está.
agradecida a los representantes permanentes de Marruecos, Argelia y
Mauritania ante las Naciones Unidas, el señor Driss Slaoui, el señor
Abdellatif Rahal y el señor Moulaye El Hassen, quienes la acompañaron y le
prestaron asistencia durante sus visitas a esos países.
66. Los miembros de la Misión también desean expresar su profunda gratitud a
la población del Sahara Español y al gran número de saharianos y otros con
quienes se reunieron en el territorio y en otros lugares por la calurosa y
conmovedora acogida y los muchos actos de hospitalidad de que fueron objeto.
II. ANTECEDENTES DE LA CUESTION
A. La cuestión, ante las Naciones Unidas
67. El 24 de febrero de 1956, a raíz de La admisión en las Naciones Unidas
en 1955 de dieciséis nuevos Estados miembros, entre ellos España, el
secretario general dirigió una carta a los nuevos miembros para señalar a
su atención las obligaciones que les incumbían en virtud del capitulo XI de
la Carta de las Naciones Unidas y para pedirles que le hicieran saber si
alguno de entre ellos tenía la responsabilidad de administrar territorios
mencionados en el inciso e) del artículo 73.
68. Posteriormente, el 10 de noviembre de 1958, el Gobierno de España, en
respuesta a la carta del secretario general antes mencionada, declaró que
los territorios sometidos a la soberanía española en África estaban
considerados y clasificados como provincias españolas de conformidad con la
legislación vigente y que, por tanto, no había territorios no autónomos en
el seno de la organización administrativa española. No obstante, el Gobierno
español indicó que, deseoso de respetar el espíritu de la Carta, pondría
documentos oficiales y de otro tipo a disposición del secretario general
para aportar aclaraciones
(c). Por otra parte, el 11 de noviembre de
1960, el representante de España informó a la Cuarta Comisión que su
Gobierno había decidido «transmitir al secretario general informaciones
relativas a los territorios de los que se trata en el capítulo XI de la
Carta»
(d). En la resolución 1542 (XV), de 15 de diciembre de 1960,
la Asamblea General tomó nota con satisfacción de esta declaración y pidió
al secretario general que tomara las medidas pertinentes en virtud de la
declaración del Gobierno de España.
69. Así, pues, en abril de 1961, el representante de España, en una
exposición ante el Comité sobre la transmisión de información sobre los
territorios no autónomos, proporcionó informaciones detalladas sobre la
situación del Sahara Español en las esferas política, económica, social y de
la educación. (A/ AC.35/SR.238). En abril de 1962, el representante
de España transmitió informaciones suplementarias al Comité
(e).
70. La cuestión del Sahara Español viene siendo tratada en el, Comité
Especial desde septiembre de 1963
(f) y, expresamente, en la Asamblea
General desde diciembre de 1963,
(g).
71. En su 291.a sesión, celebrada el 16 de octubre de 1964, el Comité
Especial aprobó su primera resolución sobre Ifni y el Sahara Español
(h). En esta resolución el Comité, entre otras cosas, lamentó la demora
de, la Potencia administradora en aplicar las disposiciones de la
Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos
coloniales incluida en la resolución 1514 (XV) y liberar esos territorios
del dominio colonial. 'El Comité instó además al Gobierno español a que
adoptara inmediatamente las medidas encaminadas a aplicar plena EJ
incondicionalmente las disposiciones de la Declaración.
72. En su resolución 2072 (XX), de 16 de diciembre de 1965, la primera
aprobada sobre el Sahara, la Asamblea General aprobó lo dispuesto en la
resolución del Comité Especial y pidió encarecidamente a la Potencia
administradora que adoptara inmediatamente todas las medidas necesarias
para la liberación de los territorios de Ifni y del Sahara Español de la
dominación colonial y que, con este fin, emprendiera negociaciones sobre
los problemas relativos a la soberanía presentados por los dos territorios
(i).
73. Todos los años, desde 1966 hasta 1974, con excepción de 1971, la
Asamblea General, a recomendación del Comité Especial y de la Cuarta
Comisión, ha aprobado una resolución sobre la cuestión del Sahara Español
(j). En todas estas resoluciones la Asamblea ha tomado nota de que
el Gobierno español aún no aplicaba las disposiciones de la Declaración
contenida en la resolución 1514 (XV).
74. En su resolución 2229 (XX!), de 20 de diciembre de 1966, la Asamblea
General invitó a España a determinar lo antes posible, de conformidad con
las aspiraciones de la población autóctona del Sahara Español y en consulta
con los Gobiernos de Marruecos y de Mauritania y con cualquier otra parte
interesada, los procedimientos para la celebración de un referéndum bajo los
auspicios de las Naciones Unidas con miras a permitir a la población
autóctona del territorio que ejerciera sin trabas su derecho a la libre
determinación. Tras haber enumerado las condiciones en las que debería
organizarse el referéndum, la Asamblea pidió en la misma resolución al
secretario general que nombrara inmediatamente una misión especial, que 56
enviaría al Sahara, a fin de que recomendara medidas prácticas para la plena
aplicación de las resoluciones pertinentes de la Asamblea General y, en
particular, de que determinara el alcance de la participación de las
Naciones Unidas en la preparación y supervisión del referéndum.
75. De 1967 a 1973, las seis resoluciones aprobadas por la Asamblea General
sobre la cuestión han utilizado en general los términos de la resolución
2229 (XXI) y en particular los párrafos 4 y 5, relativos a la organización
de un referéndum y al envío de una Misión especial al territorio.
76. La última resolución aprobada sobre la, cuestión por la Asamblea General
es la resolución 3292 (XXIX). En esta resolución la Asamblea decidió
recabar de la Corte Internacional de Justicia, sin perjuicio de la
aplicación de los principios contenidos en la resolución 1514 (XV) de la
Asamblea General, que emitiera una opinión consultiva a la brevedad posible
sobre las cuestiones siguientes:
“1. ¿Era el Sahara Español (Río de Oro y Sakiet el Hamra) en el momento de
su colonización por España un territorio sin dueño (terra nullius)?
Si, la respuesta a la primera pregunta es negativa:
2. ¿Qué vínculos jurídicos existían entre dicho territorio y el Reino de
Marruecos y el complejo Mauritano?”
77. La Asamblea pidió también a la Potencia administradora que aplazara el
referéndum propuesto (véase. también el párrafo 84, infra) hasta que
la Asamblea General decidiera la política que habría de seguir para
acelerar el proceso de descolonización del territorio de conformidad con la
resolución 1514 (XV), en las mejores condiciones posibles, a la luz de la
opinión consultiva solicitada a la Corte.
78. Finalmente, la Asamblea pidió al Comité Especial que mantuviera en
examen la, situación en el territorio, inclusive el envío de una Misión
Visitadora al territorio, y que informara al respecto a la Asamblea General
en su trigésimo período de sesiones.
B. Posición de las partes en la cuestión
1. España
79. Desde que las Naciones Unidas se han ocupado de la cuestión del Sahara
Español, la posición de España en relación con la descolonización del
territorio ha tenido la evolución que se indica a continuación.
Inicialmente, la doctrina de la Potencia administradora, tal como se señaló
anteriormente, sostenía que los territorios de África bajo la soberanía
española se consideraban y' clasificaban como provincias españolas con
arreglo a la legislación vigente y que, por lo tanto, no existían
territorios no autónomos en el seno de la organización administrativa de
España
(k). Así, la evolución política en los territorios
administrados por España tenía «una forma particular», en el sentido de que
la mayor participación de la población autóctona en la gestión de sus
propios asuntos dependía de los progresos en materia de instrucción en esos
territorios
(l).
80. Posteriormente, en 1964, la Potencia administradora declaró que el
Sahara Español presentaba características muy particulares que, una vez
reconocidas, no obstaculizaban en modo alguno “la evolución de un proceso
adecuado a los intereses legítimos de la población” (A/ AG.109/71).
España ha descrito estas características particulares como la naturaleza
nómada de la población, cuyos desplazamientos no reconocen fronteras; la
reducida población de ese vasto territorio, la carencia de personal superior
y de mano de obra calificada al nivel de la población autóctona y las
injerencias externas.
81. En 1906, el Gobierno de España se declaró partidario de la aplicación
del principio de la autodeterminación y, especialmente, de las disposiciones
de la resolución 2072 (XX). En consecuencia, España se dedicó activamente a
efectuar los preparativos necesarios para que la población del territorio
pudiera expresar su voluntad sin presiones de ninguna clase. En todo caso,
según precisó España, estos preparativos requerían un cierto tiempo, habida
cuenta del carácter nómada de los habitantes del desierto y de las
condiciones particulares del territorio
(m).
82. Por último, á partir de 1973, la política española siguió una nueva
orientación. En una comunicación de fecha 20 de febrero de 1973, la
Yema'a (Asamblea General) del Sahara Español pidió al Jefe del Estado
español que garantizara: a) que de forma continuada se impulsara el
proceso que asegurara en forma efectiva la posibilidad de decisión de su
futuro por parte del pueblo sahariano; b) que simultáneamente se
desarrollara en forma progresiva la institucionalización legal existente
para lograr una mayor participación del pueblo del Sahara Español en las
funciones y competencias de su administración interna; c) que la suprema
autoridad del pueblo sahariano continuara encarnada en el Jefe del Estado
español y que España, en nombre del pueblo, sahariano, siguiera ejerciendo
su representación internacional y garantizando la integridad de su
territorio y la defensa de sus fronteras; d) que España, de acuerdo con su
generosidad históricamente demostrada, continuara asumiendo la
responsabilidad para atender a la financiación y ayuda técnica necesarias
para el desarrollo político, social, económico y cultural del pueblo
sahariano. Corno conclusión, la Yema'a reiteró su convencimiento de
que la etapa de autodeterminación que se iniciaba con la mencionada
declaración conduciría a la definición del futuro del pueblo del Sahara
mediante un acto solemne y trascendental en la forma de referéndum
(A/9176, anexo I).
83. El 21 de septiembre de 1973, el general Francisco Franco, Jefe del
Estado español, dirigió una comunicación a la Yema'a cuyos ocho
aspectos esenciales eran los siguientes:
«1. El Estado español reitera que el pueblo sahariano, cuya convivencia
secular con el pueblo español es desde sus inicios absolutamente
voluntaria, es' el único dueño de su destino y nadie tiene derecho a
violentar su voluntad. El Estado español defenderá la libertad y la voluntad
de libre decisión del pueblo sahariano.
2. El Estado español garantiza la integridad territorial del Sahara.
3. El Estado español confirma su compromiso histórico de
proseguir con el mayor impulso posible el desarrollo económico y social del
territorio, reconociendo al pueblo sahariano la propiedad de sus recursos
naturales y los beneficios de su explotación, así como su voluntad de
promover la cultura, las formas de vida de la personalidad sahariana y el
florecimiento de su religión.
4. El Estado español reitera y garantiza solemnemente que la población del
Sahara determinará libremente su futuro. Esta autodeterminación tendrá
lugar cuando lo solicite libremente la población, de conformidad con lo
expuesto por la Asamblea General en su escrito, ya citado, del 20 de febrero
del corriente año.
5. Continuando el proceso de perfeccionamiento político del pueblo
sahariano, y como preparación de su futuro, se establecerá un régimen de
progresiva participación del mismo en la gestión de sus propios asuntos.
Dicho régimen entrará en vigor cuando se complete el proceso legislativo
que se consigna a continuación.
6. El Estado español presenta a la Asamblea General las bases siguientes
como principios en que ha de inspirarse In organización
político-administrativa del Sahara:
a) El pueblo sahariano es propietario
de sus riquezas y recursos naturales
b) Durante el período de vigencia de este Estatuto, los saharianos gozarán
de todos los derechos inherentes a la nacionalidad española.
c) El Jefe del Estado español encarna la comunidad existente entre España y
el Sahara. Será representado en el territorio por un gobernador general.
d) El Estado español garantizará la integridad territorial del
Sahara, lo representará en el ámbito internacional y asegurará su defensa.
Los asuntos internos serán de competencia de los órganos propios del
territorio.
e) A la Asamblea General del Sahara, como supremo órgano
representativo del pueblo sahariano, le corresponderá elaborar las
disposiciones de carácter general relativas, a los asuntos internos del
territorio, sin perjuicio de la sanción que corresponderá al gobernador
general. Podrá igualmente proporcionar las iniciativas y medidas que estime
convenientes sobre dichos asuntos.
f) Se confirmará e intensificará la
promoción de los usos y costumbres tradicionales, así como de la justicia
coránica.
7. Si la Asamblea General se manifiesta de acuerdo con estas bases, las
mismas serán desarrolladas en forma articulada en el correspondiente
Estatuto, que será aprobado por Ley
8. La aceptación por la Asamblea General del Sahara de estas bases no
sustituye ni menoscaba el derecho de la población sahariana a la
autodeterminación sobre su futuro, del que esta nueva etapa es preparación
necesaria» (n).
84. En julio de 1974, España anunció la promulgación de un nuevo Estatuto
político relativo al Sahara (A/9655; véanse también los párrafos 143 a 150
infra). Algunas semanas después, España anunció su intención de
organizar un referéndum en el curso del primer semestre de 1975, con los
auspicios de las Naciones Unidas (A/9714).
85. Haciendo uso de la palabra ante la Cuarta Comisión, el día 25 de
noviembre de 1974
(o), el representante de España declaró que la Potencia
administradora había creado las condiciones para una evolución política de
conformidad con la resolución 1514 (XV). Además, el representante de España
declaró que, aunque ese país estaba dispuesto a examinar todas las
propuestas relativas a los medios de lograr una descolonización pacífica del
Sahara Español, estimaba que su obligación primordial era respetar la
personalidad y la voluntad del pueblo del Sahara, y agregó que, si un día
el pueblo del Sahara Español deseaba unirse a otro país, sería libre para
hacerlo.
86. Después de la aprobación de la resolución 3292 (XXIX), España aplazó el
referéndum. Más tarde invitó a una Misión especial a visitar el territorio y
también envió un expediente a la Corte Internacional de Justicia.
87. Del total de nueve resoluciones aprobadas: por la Asamblea Genera] entre
1965 y 1974 sobre la cuestión del Sahara Español, España votó en contra de
las resoluciones 2072, (XX) Y 2229 (XX!), a favor de la resolución 2354 (XXII)
Y se abstuvo respecto del resto, incluida la resolución. 3292 (XXIX).
88. Como consecuencia del deterioro de la situación política y militar en el
territorio, el 23 de mayo de 1975 España dirigió una carta al secretario
general, cuyos puntos centrales eran los siguientes:
a) Consecuente con la aplicación de las resoluciones de las Naciones Unidas
sobre la descolonización del Sahara occidental, el Gobierno español había
hecho la declaración pública de su decisión de poner término a su presencia
en .el territorio por entender que había cumplido la misión que se había
impuesto al establecerse en él.
b) El Gobierno español deseaba que la terminación de su actuación
pudiera llevarse a efecto sin que produjera un vacío de poder,
transfiriéndolo a quienes hubieran de asumir la responsabilidad de la
administración del territorio como resultado de la descolonización.
c) A este efecto, con objeto de que no se agravaran
injustificadamente las responsabilidades de la Potencia administradora, el
Gobierno español estimaba que era urgente responsabilizar a las' partes
interesadas en el proceso de descolonización, a cuyo fin se proponía
invitarlas a armonizar sus respectivas aspiraciones e, en defecto de este
intento directo, convocarlas con igual propósito a una conferencia, bajo los
auspicios de las. Naciones Unidas, para hacer posible el desenvolvimiento
pacífico de ese proceso.
d) En el supuesto de que no fuera posible llevar a cabo uno u otro
intento por no avenirse a ello las partes interesadas, o. conseguir una
solución equivalente que persiguiera parecidos fines, el Gobierno español
se vería en la necesidad de poner término a su presencia y acción
administradora, fijando la fecha en que las autoridades españolas habrían
de transferir sus poderes, sin que por ello dejara de coadyuvar con las
Naciones Unidas para arbitrar los medios apropiados que permitieran llevar a
buen fin, en los mejores ,términos, su propósito descolonizador.
e) El Gobierno español estimaba que procedía el envío al Sahara
occidental de observadores de esa Secretaría para que pudieran comprobar
sobre el terreno la evolución de la situación y estar en condiciones de
informar oportunamente al secretario general de cuantos acontecimientos
aconsejaran la adopción de urgentes medidas para mantener la paz.
f) En todo caso, el Gobierno español, en cumplimiento de sus
responsabilidades como Potencia administradora, se reservaba el derecho de
informar al Consejo de Seguridad si estimaba a la vista de la evolución de
la situación que el mantenimiento de la paz en el territorio exigía
su convocatoria urgente, a fin de adoptar a tal efecto las medidas
pertinentes (A/10095)
2. Marruecos.
89. Desde que alcanzó la soberanía internacional en 1956, Marruecos planteó
sus reivindicaciones sobre el Sahara Español.
90. Ya en febrero de 1958, en ocasión de una ceremonia de juramento de
fidelidad de algunas tribus al trono alauita, celebrada en M'Hamid-El
Ghislane, aldea marroquí situada cerca de la frontera con el Sahara
Español, el anterior rey de Marruecos, Mohammed V, declaró que Marruecos
continuaría haciendo todo lo posible por recuperar el Sahara.
91. Para el Gobierno marroquí está confirmado el hecho de que el Sahara
Español pertenece a Marruecos: a) históricamente, por una presencia
continua de la autoridad de los soberanos de las dinastías que han reinado
en Marruecos; b) jurídicamente, por la concertación de gran número de
acuerdos y tratados de carácter internacional que prueban la solidez de la
soberanía imperial sobre todos los territorios del Sahara; c) en el
plano administrativo y religioso, por los actos administrativos de
nombramiento de cadís y de jefes religiosos, que eran designados por los
sultanes y que recibían de éstos sus poderes para gobernar estas regiones,
y también por el envío de delegaciones de estas regiones a la Corte Imperial
para expresar su adhesión a esta Corte y, finalmente, por la lectura de las
plegarias en las mezquitas de estas regiones, que se hacen en nombre del
soberano del Imperio; d) en el plano socioeconómico, por la mezcla de
las poblaciones imbuidas de la misma civilización y de las mismas
tradiciones; los intercambios económicos y comerciales entre esta región y
el Norte han sido muy activos e íntimamente complementarios; e) en el
plano cultural, se sabe que desde los tiempos más lejanos los habitantes de
Río de Oro y de Saguia el Hamra adoptaron el sistema de escritura que se usa
en África del Norte
(p).
92. Por tanto, desde su independencia, el Estado marroquí no ha
cesado de reclamar la restitución del Sahara Español como parte integrante
de su territorio.
93. Tal como se desprende de los debates celebrados en las Naciones Unidas,
la posición marroquí en lo que respecta al Sahara Español ha evolucionado
notablemente en las etapas siguientes.
94. De 1962 a 1966, Marruecos indicó que deseaba cooperar con la Potencia
administradora. Estimó que, teniendo en cuenta la buena disposición de
España y sus relaciones de amistad con Marruecos y con otros países de
África, sería conveniente que se pudiera entablar un diálogo sin las
«limitaciones que necesariamente imponen los organismos internacionales»
(q).
95. Sin embargo, en junio de 1966, el representante de Marruecos declaró en
una reunión del Comité Especial celebrada en Addis-Abeba que el territorio
marroquí que estaba aún bajo dominación española debía ser liberado de
cualquier forma y que, como el Gobierno de Madrid no parecía aceptar su
liberación por medio de negociaciones y según una fórmula de restitución
pura y simple a Marruecos, el Gobierno de Marruecos proponía que se le
otorgara la independencia en el plazo más breve posible (A/ AC.109/SR.436).
96. En octubre de 1966, el ministro de Relaciones Exteriores de Marruecos
declaró en la Asamblea General que su Gobierno no so oponía a la propuesta
española relativa a la aplicación al Sahara del principio de libre
determinación, a reserva de que esta propuesta fuera, acompañada de las
garantías siguientes: retirada de todas las tropas españolas del Sahara;
mantenimiento en el territorio de las fuerzas que las Naciones Unidas
consideraran indispensables para asegurar el orden público; retirada del
territorio de la administración española; libre retorno de los refugiados
originarios del territorio.
97. El ministro añadió que las negociaciones relativas al ejercicio del
derecho de la libre determinación no debían efectuarse directamente entre la
Potencia administradora y las poblaciones locales, sino según el proceso
ortodoxo experimentado por las Naciones Unidas en otros territorios y
gracias al cual las poblaciones interesadas podrían expresar su voluntad
bajo control internacional
(r).
98. En 1967, tras la aprobación por la Asamblea General de la resolución
2354 (XXII), el Gobierno de Marruecos interpretó el voto positivo de España
como una modificación de su política y rindió homenaje al Gobierno español.
Así, pues, Marruecos entabló una política de cooperación con España en el
marco de la cual los dos países encararon sus intereses comunes en la región
de manera complementaria.
99. La interrupci6n del diálogo entre Marruecos y España se hizo evidente
en marzo de 1969, cuando Marruecos informó a las Naciones Unidas de una
serie de medidas tomadas por el Gobierno español, incluido el aumento de
las fuerzas militares y el hecho de que se habían fomentado las inversiones
económicas.
100. Por último, en septiembre de 1974, el Gobierno de Marruecos invitó en
vano a España a unirse a él para presentar una solicitud a la Corte
Internacional de Justicia, «que pronunciara el derecho y arbitrara el
asunto» (A/9771, anexo). Como este procedimiento no fue aceptado,
Marruecos, de acuerdo con Mauritania, pidió a la |