UNA DOCUMENTACIÓN ESENCIAL PARA CONOCER EL SÁHARA OCCIDENTAL

Carlos Ruiz Miguel

Catedrático de Derecho Constitucional

Universidad de Santiago de Compostela

 

 

 

 

 

 

 

 

INTERVENCIÓN DEL F.POLISARIO ANTE LA IV COMISION DE ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU

10 de Octubre de 2001

 

Sr. Presidente, Honorables delegados,

La cuestión del Sahara Occidental sigue inscrita en la agenda de la Asamblea general como problema de descolonización. En 1975, Marruecos, en violación de las resoluciones de la ONU y del dictamen del, Tribunal internacional de Justicia, invadió y ocupó militarmente el Territorio con fines de anexión, hecho que el pueblo Sahrawi y la Comunidad internacional nunca aceptaron. Tras un conflicto armado que se prolongó por mas de 16 años, las dos partes, el Frente Polisario y el Reino de Marruecos, aceptaron en 1990 un Plan de arreglo elaborado por la ONU y la OUA para resolver pacíficamente el conflicto a través de un referéndum de autodeterminación justo y libre que permita al pueblo Sahrawi elegir entre la independencia o la integración en la potencia ocupante.

 

Para este fin, el Consejo- de seguridad autorizó el envío de una Misión conocida con el nombre explicito de Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sahara Occidental (MINURSO). El alto el fuego, parte integrante del Plan de arreglo, entró en vigor en septiembre de 1991 con el objetivo de que el referéndum tuviera lugar en febrero de 1992. La ruptura de Marruecos con el Plan de arreglo, al imponer a la ONU, en diciembre de 1991, una modificación substancial de la cláusula-relativa al cuerpo electoral con vistas a legitimar un fraude electoral, conllevó un retraso de varios años. , En septiembre de 1997, gracias a los 'auspicios del Sr. James Baker ID, Enviado Personal del Secretario general, las dos partes            firmaron los acuerdos de Houston que constituyeron un gran logro en el allanamiento del camino del proceso de paz. El Secretario general, en el párrafo 26 del informe S/1997/742 considera, cito: "Con estos acuerdos, y la buena voluntad y espíritu de cooperación demostrados, las principales cuestiones contenciosas que hablan obstaculizado la aplicación del Plan de arreglo han sido resueltas satisfactoriamente." (Fin de cita). En el párrafo 27, el Secretario general valora la implicación positiva de los acuerdos de Houston en estos términos, cito: “Los logros descritos crean las condiciones necesarias para avanzar hacia la plena aplicación del plan de arreglo, a partir de la reanudación de la operación de identificación de votantes." (Fin de cita).

 

Como ya es sabido, la MINURSO publicó en febrero del 2000' los resultados de la operación de identificación de votantes. Este importante avance logrado por la ONU tras 6 años de esfuerzos y más de 600 millones de dólares resolvía el principal problema que se había erigido en el camino del referéndum desde 1991.

 

No quedaba más que aplicar las restantes fases del Plan de arreglo siguiendo los muy detallados acuerdos de Houston y fijar para el otoño del 2000 un día preciso para la celebración del referéndum.

 

Tras Timor Oriental, la ONU habría así logrado un nuevo éxito cuyas repercusiones para el Magreb y Europa así como para África serían de gran importancia. Sin embargo, esto no fue logrado como consecuencia de las maniobras obstruccionistas de Marruecos al interponer 130.000 recursos de apelación para impugnar la lista de votantes obtenida por la MINURSO. Marruecos, al concluir que el referéndum de autodeterminación conduciría a la independencia del Sahara occidental, decide detener el proceso de aplicación del Plan de arreglo y de los Acuerdos de Houston hasta hoy día, convencido tal vez de que a ciertos niveles dentro de la estructura de la Organización de las Naciones Unidas tendría asegurada la impunidad para tomar esa grave decisión.

 

El recurso al procedimiento de las apelaciones es un pretexto falaz porque este problema de naturaleza técnica había sido previsto a tiempo y se le había hallado una solución concreta en los Protocolos y Directivas que la ONU había negociado con las dos partes en abril de 1999. Para superar el obstáculo bastaba aplicar fielmente dichos Protocolos. Si se hubiera actuado así, el referéndum de autodeterminación habría podido celebrarse ya y, por consiguiente, un conflicto de descolonización habría sido resuelto exitosamente por las Naciones Unidas.

 

Pudo haberse logrado tal objetivo, pero debemos subrayarlo, la determinación de la ONU en tanto que factor decisivo para la continuidad del proceso, había fallado justamente en el momento en que se había alcanzado, con la terminación de los trabajos de identificación de votantes, un gran progreso hacia la meta final. No solo esa determinación dejó de existir sino también, y esto es lo más preocupante, Marruecos viene empujando desde entonces las Naciones Unidas hacia la búsqueda de otras soluciones contrarias a la legalidad internacional y en abierta oposición al objetivo y razón de ser del Plan de arreglo.

 

En efecto, desde el mes de febrero del 2000, los informes del Secretario general reflejan un súbito pesimismo precursor de un viraje gradual, cada día más evidente, hacia un intento de abandono del Plan de arreglo. Así, los progresos logrados son minimizados. Los acuerdos de Houston, que habían sido altamente valorados por el Secretario general, son eclipsados, como si nunca hubieran existido. El problema técnico de los recursos de apelación es presentado como una divergencia entre las partes insuperable o costosa de superar en términos de tiempo y medios financieros. En dichos informes se traen incluso a colación argumentos sorprendentes como la posibilidad de que Marruecos decida no respetar los resultados de un referéndum de autodeterminación que la ONU organizaría bajo la autoridad del mismo Consejo de seguridad.

 

Todo este ejercicio de autoflagelación y magnificación de problemas que son sin embargo perfectamente solubles se hace, debemos decido con franqueza, para encubrir el verdadero problema, que es la actitud de no-cooperación de Marruecos, la cual es presentada como algo contra lo cual la ONU nada puede hacer. A partir de esta evolución, lo que iba a ocurrir ocho meses después en el encuentro de Berlín no fue una sorpresa.

 

 

En dicho encuentro que las dos partes celebraron bajo los auspicios del Sr. Baker en septiembre del 2000, Marruecos se quita completamente el velo, proclama abiertamente el fin de su cooperación con el Plan de arreglo y declara, como se puede leer en los párrafos 15 Y 28 del informe S/20001l029 que esta dispuesto solo a una solución política que confirme de antemano la soberanía marroquí sobre el Sahara occidental. En una carta enviada inmediatamente después de Berlín al Secretario general de la ONU, contenida en el Documento S/2000/1003 de 19 de octubre 2000, el Embajador de Marruecos confirma la predisposición de su país a una solución política, cito: “ en el marco del respeto a la soberanía e integridad territorial de Marruecos. "

 

Es la llamada "tercera vía” que tiene como objetivo buscar la forma de legitimar un proceso en el que se determine de antemano, en contra del derecho a la autodeterminación consagrado por las Naciones Unidas y por el plan de arreglo, el futuro y el destino de un pueblo y de su tierra por cuya liberación ha luchado tanto.

 

Sr. Presidente,

A principios de mayo de este año, el Frente Polisario recibió al Enviado Personal del Secretario general, portador de unas propuestas marroquíes que por su contenido y propósitos, son totalmente inaceptables.

 

Dichas propuestas, publicadas en el informe de 20 de junio 2001(S/2001l613) bajo el equívoco nombre de Proyecto de Acuerdo Marco, preconizan básicamente la siguiente solución: tras un periodo de 5 años, en el cual la potencia ocupante tendría la soberanía sobre el Territorio, se celebraría un extraño referéndum sobre el status final en el que podría participar cualquier ciudadano marroquí que haya residido en el Sahara Occidental un año antes de dicho referéndum. En efecto, el Proyecto de acuerdo Marco estipula en su párrafo 5, cito: "Para ser habilitado a votar en dicho referéndum, el votante debe haber residido continuamente en el Sahara Occidental durante el año anterior", (Fin de cita). El párrafo 5 no hace sino reflejar fielmente el deseo expresado por Marruecos en la reunión de Berlín ya mencionada.

 

Esto es en esencia el propósito del llamado Proyecto de Acuerdo Marco. No resulta difícil saber el origen del mismo. Es una propuesta marroquí que introduce de forma flagrante la idea del “referéndum confirmativo” de la ocupación que Marruecos ha perseguido desde el inicio del Plan de arreglo.

En efecto, y contrariamente a las resoluciones de la ONU y de la OUA, al Plan de arreglo, a los acuerdos de Houston y al resultado de la identificación de votantes realizada ya por la MINURSO, el pueblo Sahrawi es substituido en el llamado Proyecto de Acuerdo Marco por poblaciones de colonos marroquíes instaladas ya en el Sahara Occidental o que puedan instalarse "un año antes" de la celebración de ese sorprendente referéndum que se pretende sirva de alternativa al plan de arreglo de las Naciones Unidas. Al ocultar este importante elemento en su intervención de ayer, el representante de Marruecos quería ciertamente confundir a la Comisión.

 

El proyecto de acuerdo marco es una propuesta marroquí contraria a la legalidad internacional y a toda la doctrina establecida por la ONU para la solución justa y definitiva de un problema de descolonización que continua siendo estudiado como tal por la Asamblea general.

Sobre la base de lo anterior, el Frente Polisario no puede sino considerarla inaceptable frente al Plan de arreglo y así lo hizo saber al Secretario general en Nueva York (junio 2001) y a su Enviado Personal (encuentros de mayo y junio 2001, Houston) así como en el curso de la reciente reunión celebrada el 28 de agosto 2001 en Pinedale, Wyoming; USA, reunión a la que Marruecos no acudió. El Consejo de seguridad había decidido en su resolución 1359 del 27 de junio pasado no aprobar el Informe del Secretario general que contiene esta polémica propuesta.

 

Dados estos desarrollos y como re afirmación de su vinculación al Plan de arreglo de las Naciones Unidas y de la Organización de la Unidad Africana para el Sahara Occidental, el Frente Polisario presentó en junio 2001 al Secretario general una serie de propuestas (recogidas en el informe S/200J/613 de 20 de junio 2001) encaminadas a contribuir en la superación de los obstáculos, reales o artificiales, que fueron utilizados por Marruecos como pretexto para detener el proceso del referéndum en febrero del 2000. Si estas propuestas, que se inscriben en el marco del plan de arreglo, son consideradas con honestidad y objetividad constituyen una nueva oportunidad que hace posible tanto al Secretario general como al Consejo de seguridad impulsar el proceso de aplicación del Plan de arreglo.

 

El Frente POLISARIO considera que el esfuerzo de imaginación debe concentrase en buscar ideas y mecanismos para superar los obstáculos que obstruyen la continuidad del proceso de aplicación del Plan de arreglo, pero dentro del Plan de arreglo y no fuera v contra el Plan de arreglo. El Frente POLISARIO ha hecho ese esfuerzo de imaginación que merece ser respetado y considerado. Salir del Plan de arreglo y de forma injustificada y sin tener mas alternativa que un proyecto contrario a la legalidad internacional y que niega de forma tan flagrante el derecho fundamental a la libre autodeterminación del primer interesado, el pueblo Sahrawi, es volver al punto de partida, diez años atrás, al desencadenamiento del conflicto armado. Es tal vez ahí a donde se quiere llevar al pueblo Sahrawi y al conjunto de la región. ?

 

Sr. Presidente,

La descolonización del Sahara Occidental pendiente desde la década de los 60 sigue siendo pues un caso donde la credibilidad de las Naciones Unidas y la seriedad del compromiso adquirido por el conjunto de los Estados Miembros a través de un número impresionante de resoluciones están sometidas a una prueba histórica.

 

Ciertamente, y convendría subrayarlo, Marruecos quiere hacer del Sahara Occidental la excepción a la regla general de la descolonización.

 

No obstante, nos asiste la convicción de que una inmensa mayoría, por no decir la casi totalidad de las naciones, consideraría inmoral y políticamente un grave error para los objetivos y principios de la ONU así como para la paz y la estabilidad en nuestra región, que el derecho de los pueblos a la autodeterminación sea sacrificado, en el caso Sahrawi, para legitimar en pleno siglo XXI la anexión por la fuerza de territorios ajenos. Ese trágico periodo de la Historia de la Humanidad no debe repetirse. Ya en la década de los 70 las Naciones Unidas consideraban que impedir por la fuerza a un pueblo ejercer su derecho a la libre autodeterminación constituía un acto de agresión. Al pueblo Sahrawi se le impidió ejercer este derecho por un acto de fuerza que se prolonga hasta hoy día y que se resiente de forma particularmente cruel en las zonas ocupadas donde tiene lugar, según el informe de la Federación Internacional de derechos Humanos public8do en junio del año pasado, cito: “un fenómeno de violaciones masivas de los derechos humanos”. ( fin  de cita)

 

El pueblo Sahrawi no renunciara ni hoy ni mañana a la defensa de su derecho a la independencia y, en este contexto, cualquier ilusión sobre lo contrario, no es mas que una perdida de tiempo y de energías. Resuelto de manera justa y pacifica este conflicto, como es nuestro profundo deseo, en el marco de la legalidad internacional, los pueblos de la región saldrán beneficiados y podrían dedicar en la serenidad y en la confianza, sus energías al desarrollo económico y social en un marco unitario. A Marruecos, principal obstáculo hoy para la paz, le pedimos que respete sus compromisos al haber aceptado el Plan de arreglo. A las Naciones Unidas que perseveren en el esfuerzo emprendido desde la década de los 60 para lograr una solución pacifica a un conflicto de descolonización a fin de que el pueblo Sahrawi ejerza de manera efectiva e incuestionable su derecho a la libre autodeterminación.

 

La búsqueda de otras vías representada ayer por los Acuerdos de Madrid y hoy por el llamado Proyecto de Acuerdo Marco ha mostrado sus límites. Son simplemente injustas e inaceptables. No son la solución. La ONU no debe ser empujada, en nombre de intereses ocultos de cuño colonialista, a jugar el rol de Poncio Pilatos respecto a sus propias resoluciones. Es ya hora de volver al Plan de arreglo y aplicarlo de manera rigurosa y decidida ya que es esa y no otra la responsabilidad y el mandato que le incumben en virtud de la Carta respecto a la descolonización del Sahara Occidental.