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Entrevista al activista y defensor de DDHH, Brahim Noumria I, II y III publicadas en Rebelion
"Ni el Gobierno de Marruecos, ni sus aliados podrán matar la voluntad del pueblo saharaui de existir con dignidad”
M.L. González Brahim Noumria tenía diez años cuando el ejército marroquí invadió el Sáhara Occidental. Las atrocidades de aquella época y las que han seguido ocurriendo a lo largo de 33 años de ocupación son la historia de su propia vida. La viveza con la que narra la barbarie sufrida por su pueblo no esconde ni por un momento la profunda convicción en la victoria y la justicia con la que los saharauis afrontan su futuro. El testimonio de Noumria en esta entrevista, de la que hoy publicamos una primera parte, da voz a los miles de muertos, a los desaparecidos, a los torturados, pero sobre todo a los que no desfallecen y tienen claro que rendirse es lo único que no van a hacer nunca. Si tuviéramos que hacer una radiografía de la vida cotidiana de los saharauis en los territorios del Sáhara Occ. ¿qué imagen se vería? ¿cómo son los días en cualquiera de las ciudades ocupadas? En primer lugar, quiero agradecer a todos aquellos que dan una oportunidad, aunque sea mínima, para romper el embargo mediático al que nos somete Marruecos desde los finales del año 1975. Y deberían de saber todos, incluidos ustedes en Rebelión, que con estas ventanas abiertas al futuro estamos, entre todos, salvando un pueblo, una cultura y sobre todo una causa justa. La imagen ha sido distinta a lo largo de los años de ocupación. Al principio, en Noviembre de 1975 cuando aún el ejército español dominaba en las ciudades de su ya ex colonia, los soldados de Marruecos atacaban a los ciudadanos indefensos, destruía pueblos (y cito sólo algunos Hagunia, Tefarite, Dchera, Amgala, Bir Anzaran, Laguera, El Argoub, Hauza, etc.), mataba los ganados y envenenaba los pozos de agua. Al tiempo que todo el desierto del Sahara Occidental se convertía en un infierno por los bombardeos de la aviación marroquí, el ejercito español rodeaba con alambrada las calles de los barrios habitados por saharauis e imponía en ellos el toque de queda a partir de las seis de la tarde. Yo entonces tenía diez años y estas imágenes quedaron grabadas en mi mente desde entonces; aún hoy están ahí. Entre 1976 y 1991 las cosas empeoraron. Se cuentan por miles los hombres y mujeres, de todas las edades, que fueron detenidos y desaparecidos, confinados en las mazmorras que se repartían en distintas ciudades tanto de Marruecos como del Sahara Occidental. Aquí podemos hablar del cuartel Militar de Bir Anzaran, el cuartel del Bir en la playa de El Aaiun, el cuartel del grupo de intervención rápida de Dahla, el cuartel de la Legion en El Aaiun, el cuartel militar en Smara, el cuartel militar de Lahchaycha en El Aaiun, el cuartel militar de Ifni, o los cuarteles militares de la aviación de ciudades como Marrakech, Agdaz, Galaat Magouna, Skoura, Darb Moulay Ali Cherif. En este listado faltan las prisiones de Kunaytira y, especialmente terrible, la de Lamsayed en la cual fueron enterrados vivos decenas de saharauis en una fosa común. En resumen, la imagen en aquellos años es la del genocidio perpetrado por Marruecos contra el pueblo saharaui en todos los sentidos. La situación económica de los saharauis era extremadamente dura. Marruecos marginaba toda la población saharaui para obligarles a formar parte del ejercito marroquí y, para conseguir este objetivo, convirtió las ciudades en auténticos campos de concentración. Las autoridades marroquíes vaciaron todos los pueblos y juntaron a sus habitantes en las cuatro ciudades mayores del Sahara Occidental (El Aaiun, Smara. Bujador y Dahla). El paro afectaba al 95% de la población, por lo que la escala de la pobreza alcanzó una cifra muy elevada. Los funcionarios de toda la administración eran colonos provenientes de las ciudades marroquíes, y desempeñaban también el papel de policías para así controlar todos los movimientos de los saharauis. La verdad es que resulta muy difícil describir lo que se vivió en esos años en el Sáhara Occidental, pero, para que los que lean esta entrevista puedan hacerse una idea, contaré como ejemplo lo que sucedió en la ciudad Smara, el 20 de julio de 1976. Ese día las autoridades de Marruecos decidieron emprender una campaña contra el Polisario en esa ciudad. Entraron en las casas y detuvieron a centenares de mujeres y hombres, todos bajo la misma sospecha. Muchas de aquellas mujeres tenían hijos y tuvieron que dejarlos solos al ser arrastradas por los soldados marroquíes que se las llevaban presas. Sólo una consiguió llevarse al suyo; se llamaba Ghalia Ment Baba Uld Sidi Omar. Los que tuvieron la suerte de no ser detenidos me contaron tiempo después que, pasadas unas horas, y dado que los militares habían roto todas las puertas de las casas, los niños a los que les habían arrebatado a sus madres, salieron como cachorritos a la calle a llorar de hambre. También me contaron que el hijo de Ghalia empezó a llorar en el cuartel donde estaban y que su madre intentó darle de mamar, pero que no pudo porque un gendarme marroquí se lo quitó de los brazos y lo mató, golpeándolo contra el suelo y gritando: ¡ESTA MUJER ESTA DANDO DE COMER A UN FUTURO POLISARIO! De formas parecidas fueron asesinados muchos niños y también muchos hombres y mujeres. Sin embargo, ni los marroquíes ni sus aliados han podido matar nunca la voluntad del pueblo saharaui de existir con dignidad. Después de 1991, tras el alto el fuego entre el Frente Polisario y Marruecos, y la llegada de la MINURSO, las desapariciones continuaron, pero en mucha menor proporción, si se comparan con la etapa del 1976 al 1991 en la que muchos saharauis llegaron a estar 16 años desaparecidos y aún hoy unos 526 siguen estándolo. En esta última etapa, de 1991 hasta 2005, la población ha seguido aguantando la barbarie de Marruecos, convencidos de que el referéndum de autodeterminación podrá solucionar todo el horror causado por la invasión. Centenares de saharauis han sido condenados en estos años a penas de prision altísimas sólo por sus ideas políticas a favor de la independencia del Sahara Occidental. La ultima etapa es la que comenzó en mayo de 2005, es la etapa de la llamada INTIFADA SAHARAUI. Desde ese año las calles han estado tomadas por todos los cuerpos de seguridad (gendarmería, fuerzas auxiliares, Grupos de Intervención Rápida (GIR), Grupos Urbanos de Seguridad (GUS) etc.), los colegios en los territorios ocupados y en el sur de Marruecos, donde la mayoría de los habitantes son saharauis, han sido convertidos en cuarteles para los cuerpos represivos policiales, concretamente para los de intervención rápida y las universidades marroquíes en las que estudian los saharauis son el blanco de constantes y brutales intervenciones. Una muestra de tremenda violencia ejercida por los policías marroquíes está en el rostro de la estudiante Sultana Khaya, detenida en una de esas intervenciones universitarias y a la que, en un traslado desde la comisaría de Marrakech, la sometieron a torturas tan bárbaras que hicieron que perdiera un ojo. Todas las manifestaciones pacificas en los territorios ocupados han sido reprimidas por los cuerpos de seguridad. El allanamiento de las casas de familias saharauis, la tortura y las violaciones son casi diarias, los juicios sumarios a los presos políticos, las humillaciones y las represalias contra los activistas de Derechos Humanos, y sobre todo contra los miembros del Comité de Defensa saharaui (CODESA) son casi una costumbre. En los hospitales no se dan certificados médicos tras las palizas de la policía por miedo a las acusaciones posteriores e, incluso, las ambulancias han sido usadas para torturar a los manifestantes que piden pacíficamente la independencia. Yo aconsejo visitar los territorios ocupados porque nunca lo que se dice es tan explícito como lo que uno puede ver por sí mismo. ¿Qué es lo que le lleva a usted a implicarse en la creación del Foro para la Verdad y la Justicia (Sección Sáhara) en agosto del año 2000? ¿qué se esperaba o qué se pretendía lograr con este foro y cuándo y por qué desaparece? La creación del Foro por la Verdad y Justicia (Casablanca 1999) fue hecha por un grupo de militantes marroquíes, ex víctimas de las violaciones de DDHH cometidas por el régimen de Hassan II, con el objetivo de presionar al Gobierno de Marruecos para que mejoraran las condiciones de todas las víctimas de tales violaciones. Y es que el pueblo marroquí sufrió casi lo mismo que el pueblo saharaui, por lo que el enemigo de ambos es el régimen de Marruecos. A partir de esa idea, los activistas saharauis pensamos en trasladar la experiencia a los territorios ocupados del Sahara Occidental, teniendo en cuenta, además, que los miembros fundadores del Foro en su mayoría eran militantes de la organización ILALAMAM (actualmente agrupados en el partido Vía Democrática), que defienden la autodeterminación e independencia del pueblo saharaui. Fundamos el Foro por la Verdad y Justicia Seccion Sahara en El Aaiún, en el año 2000. Lo de Sección Sáhara (y no Sección Aaiún) hizo que Marruecos se tragara el cebo y nos diera la autorización para empezar a trabajar. Sin embargo, cuando se creó la sección Francia y se preparaba la puesta en marcha de la Sección Bélgica, se dieron cuenta de lo que significaba que existiera una sección Sáhara, esto es, que había en ese nombre un reconocimiento implícito de un territorio distinto a Marruecos. En 2001, sólo un año más tarde de haber sido creado, los miembros de la Seccion Sahara pasaban de 800, mientras que en todo el Foro por la Verdad y Justicia, en sus 17 secciones marroquíes, eran 1700, es decir, que constituíamos más del 50 % de la organización. Nuestras relaciones con las ONGs internacionales eran mejor que cualquier otra ONG en Marruecos. En nuestras convocatorias participaban centenares de saharauis y las campañas que lanzamos para liberar a presos políticos tuvieron tal efecto que Marruecos tuvo que ceder ante la presión internacional que conseguimos movilizar. mejores campañas para la liberación de los presos politicos saharauis en poco tiempo Marruecos tuvo que liberarles por la presion internacional. En definitiva, El Foro por la Verdad y Justicia Seccion Sahara es lo mejor que se ha hecho en los territorios ocupados desde el primer año de la invasión. Y sus militantes, que en su mayoria estan en el CODESA, merecen ser premiados por dicho trabajo. Lo que se pretendía lograr, básicamente, era poner fin al terror que implanto Marruecos en las mentes de los saharauis a lo largo de los 25 años de la invasión, hacer ver a la gente que tenían derechos fundamentales reconocidos internacionalmente y violados por Marruecos, y que en el mundo actual ningún lugar es remoto ni está lejos, que todo puede saberse en cuestión de minutos en todo el planeta. Pero, sobre todo, que existe un derecho fundamental, el de la autodeterminación, que también debíamos defender porque es el derecho fundamental de nuestra existencia colectiva. Ese Foro fue lo que nos permitió hacernos con un instrumento de lucha muy potente sin necesidad de llevar un arma de fuego. Por esa razón, cuando Marruecos dio cuenta de esa potencialidad hizo todo lo posible para hacernos callar, pero no lo consiguió. Los responsables marroquíes en el Foro de Casablanca fueron sometidos a todo tipo de presiones (algunos de ellos fueron comprados o les ofrecieron puestos en el Consejo Consultivo Real de Derechos Humanos) y aun así no pudieron pararnos. Luego nos tocó a nosotros, nos trasladaron de ciudad o nos expulsaron de nuestros trabajos, sin conseguir que detuviéramos nuestra labor, así que Rabat optó por cerrar la oficina del FVJ Seccion Sahara. Pese a todo no se puede decir que el FVJ Seccion Sahara haya desaparecido. Muy al contrario, sigue en la lucha pero con nombre distinto, Comité de Defensa saharaui (CODESA), que está integrado por los principales dirigentes del Foro VJ Sección Sáhara.
"Los amigos del pueblo saharaui en el mundo no pueden dejarse someter al silencio pretendido por Marruecos"
M.L. González En esta segunda entrega de la entrevista, Brahim Noumria relata las torturas de las que fue víctima en las cárceles marroquíes y afirma que la lucha de su pueblo, junto la que se libra desde el exterior en solidaridad con ella, tienen que seguir adelante, con pie firme. Que lo peor sería quedarse callado, no denunciar y no mostrarle al mundo el genocidio del Gobierno marroquí contra los saharauis a lo largo de 33 años de ocupación militar. “Todos –dice- debemos tener claro ese objetivo y trabajar para alcanzarlo”. Como consecuencia directa de ese activismo, usted fue detenido y hecho desaparecer entre 1987 y 1991. Háblenos de esos años, de su experiencia en las cárceles marroquíes. Estudiaba COU en el Instituto español Nuestra Señora del Pilar de Tetuán en el norte de Marruecos. A las diez de la mañana del día 5 de marzo de 1987 me llamaron a la jefatura de estudios y cuando llegué había dos agentes de la policía marroquí, que me llevaron del instituto a la comisaría principal de Tetuán. A partir de ese instante ya no volví a ver el mundo exterior. De allí, me trasladaron hacia Tánger, luego a Marrakech y acabé en una prisión secreta del Aaiún. En esta cárcel me sometieron a torturas e interrogatorios constantes a lo largo de ocho meses en los que todo el tiempo estuve con los ojos vendados y esposas en las manos. Para que puedan hacerse una idea del sitio, se trataba de una mazmorra del antiguo cuartel de la artillería española, compuesta por cuatro habitaciones que, creo, se utilizaban para guardar las municiones. La sala de tortura era el comedor para los militares y cada modalidad tenía su propia nomenclatura. El” pollo asado”, por ejemplo, consiste en que te atan las manos y los pies y te cuelgan de un palo que colocan en medio de dos mesas. La cabeza del preso cae hacia atrás, exactamente igual que un pollo cuando lo están cocinando para comer. Recuerdo que lo primero que se siente un dolor tremendo en los pies y las manos, luego empiezas a tener dificultades para respirar y ese es el momento que eligen los torturadores para empezar a darte latigazos en los pies y en los muslos hasta que te sientes totalmente roto. Cuando ven que pierdes el conocimiento, te hacen volver en ti echándote cubos de agua fría. Lo siguiente es obligarte a estar en continuo movimiento, sin que te puedas parar un segundo durante dos o tres horas En otra de las fórmulas de terror utilizadas, llamada “waterboarding”, te colocan sobre una mesa o un banco para, después de atarte bien las manos delante del pecho y envolverte en una manta, amarrarte todo el cuerpo, desde los tobillos hasta los hombros, con una cuerda y dejándote libre sólo la cabeza y los pies. A continuación te tapan la boza con un trozo de tela, te rocían con litros de agua mezclada con productos químicos o orina y, mientras, un verdugo se ocupa de cortarte la respiración y otro se ocupa golpearte los pies con un látigo o de aplicarte en ellos descargas eléctricas. Lógicamente, si te dan electricidad el torturador que te está dejando sin respiración no te toca porque, de hacerlo, la electricidad le llegaría también a él. Cuando estás ahí sientes que el agua te inunda los pulmones. Recuerdo que hubo un momento en el que perdí el sentido y cuando me desperté, ví que uno de los torturadores me estaba gritando: ¡ respira !, mientras me apretaba el pecho con todas sus fuerzas. También recuerdo que empecé a vomitar hasta que el suelo quedó totalmente mojado. Otro día me aplicaron el mismo sistema y cuando recobré el conocimiento, después de 24 horas, me di cuenta de que la carne en toda la parte superior de mi nariz estaba magullada del roce del trapo cuando intentaban dejarme sin. A este sistema la llaman los marroquíes el “chifon”. Otra de sus métodos (“el avión”), que consiste en atar los pies y las manos detrás de la espalda para luego, cuando ya te han colgado boca abajo, empezar a golpearte con porras y látigos, mientras uno de los verdugos te aprieta la espalda con uno de sus pies. El dolor que sientes en los hombros es tremendo y, a veces, crees que se te van a desprender del resto del cuerpo, pero luego ese dolor se extiende por toda la espalda y ya lo que ocurre, como en mi caso es que te desmayas. Yo, cuando me desperté ese día, lo hice porque sentí como que un mosquito me estaba picando, aunque luego me di cuenta de que era un cigarro con el me estaban quemando la piel para que reaccionara o, simplemente, para asegurarse de si estaba vivo o muerto. Les puedo hablar del hambre, de la suciedad, de la privacións del sueño, de cómo nos obligaban a mantenernos en posturas casi imposibles durante horas, pero nada se compara a la tortura de tener la cabeza y el cuerpo invadido por los piojos. Después de cuatro meses en esta situación descubrí que en otra de las mazmorras habían encerrado a mi hermano y a dos de mis primo, detenidos en El aaiún en la misma semana que yo. El 20 de noviembre de 1987 nos trasladaron al cuartel del Grupo de Intervención Rápida de Agadir, en el que permanecimos hasta el 23 de marzo de 1988, fecha en que fuimos trasladados a la ciudad de Warzazat, en el sureste marroquí. En Warzazat nos entregaron a las Fuerzas Auxiliares, que se ocupaban de las prisiones secretas de Magouna (exclusiva para los saharauis) y de Tazmamart, que había sido reservaba hasta entonces para los militares implicados en los golpes de estado fallidos de los setenta. Las Fuerzas Auxiliares nos llevaron primero hacia Galaat Magouna y nos separaron en dos grupos, uno de 4 mujeres otro de 14 hombres. Nos quitaron por primera vez el vendaje con el que nos tapaban los ojos y pudimos contactar de manera clandestina con los otros presos saharauis que estaban allí. Esto fue gracias a una especie de código Morse que usábamos a través de las pared y que nos permitió que muchos de los saharauis desaparecidos, algunos desde noviembre de 1975, aún estaban vivos. Dos dias después , nos llevaron a una mazmorra que se encuentra a unos 45 k, entre Warzazat y Galaat Magouna; a la prisión de Skoura , que es un antiguo palacio construido en 1930 por el famoso Bacha Laglaoui . Dos años después nos trasladaron hacia Galaat Magouna y allí permanecimos hasta el 20 de junio de 1991, día en que a algunos nos liberaron. Lo que he hecho es un resumen de ese tiempo, que no ha sido el único en el que he estado preso, aunque sí ha sido el más duro y largo de todos. En su última etapa como preso político (en la cárcel de Okacha de Casablanca), usted compartió cautiverio con otros líderes de la lucha saharaui como Aminetu Haidar, Ali Salem Tamek. o Hmad, Hmad. En todos esos casos, la presión ejercida desde el exterior ha jugado un papel fundamental en su liberación. ¿De qué forma ven ustedes, los activistas y militantes saharauis de los territorios ocupados, que se puede extender y hacer más efectiva la influencia de la solidaridad internacional? Tomo un pequeño espacio aquí para aclarar algunos detalles sobre la Intifada Saharaui , ya que soy uno de las cabezas visibles de este movimiento pacifista en todos los sentidos. Y añado que a causa de mi nuevo encarcelamiento, que duro desde el 20 de julio de 2005 hasta el 24 de marzo de 2006, más la privación del pasaporte desde el 19 de marzo de 2003 hasta julio de 2007, pocos son los que saben la realidad de lo que sucedió. Y es que nuestra ausencia, la de todos los activistas saharauis encarcelados, ayudo mucho a Marruecos a destruir mucho de lo que habíamos construido . Antes del comienzo de la intifada, el grupo del CODESA (Comité de defensa saharaui) estuvo un año aproximadamente preparando su proyección mediática a través de contactos con las ONG , la prensa , las asociaciones amigas del pueblo saharaui y, también, con los sitios web que ayudaban a nuestra causa . La lista se alargo hasta mas de 700 contactos. Sabíamos que Marruecos haría todo lo posible para hacernos callar, pero sucedió que el pueblo se hartó de esperar una solución mediante el referéndum, y tomó conciencia de que el tiempo jugaba en nuestra contra. También nosotros, los activistas, nos dimos cuenta de que existía la voluntad de hacer estallar una intifada entre la población saharaui de los territorios ocupados y de que la razón que nos asistía iba a facilitar que pudiéramos defender a los que cayeran en esas manifestaciones. Marruecos por su parte sabia que los únicos capaces de sacar al exterior esa intifada eran los militantes que pertenecían a CODESA. Por eso nos metió nuevamente en la cárcel a todos nosotros. Sin embargo, y esto quedará para la Historia, la prensa española y la argelina hicieron posible que los planes marroquíes fracasaran. La batalla informativa que dieron los medios de uno y otro país fue lo que inclinó la balanza de nuestro lado y obligó a Marruecos a recurrir al gobierno español en busca de ayuda. Al final , Marruecos tomo la decisión de detener la cúpula del CODESA, a los que, como no nos podía acusar de ser defensores de DDHH ante los tribunales, tuvo que presentarnos como terroristas y presos de comunes. Pero a esas alturas, los nombres de los activistas eran ya muy conocidos para la opión publica internacional. Todo el mundo sabía quiénes éramos Housein Lydri , Ali Salem Tamek , Mohamed Moutawakil , Brahim Noumria , Aminatou Haidar y Larbi Mesaoud . Cuando nos trasladaron a la prisión de OUKACHA y nos separaron cada uno en una celda, lo primero que hicieron fue privarnos del teléfono, porque temían que diéramos instrucciones para la Intifada. Nosotros ya teníamos planificado lo de la huelga, incluso puedo decirles, antes de la cárcel. La huelga de hambre en si para nosotros era un suicidio,, pero al mismo tiempo , era y es el único instrumento que nos queda para no caernos en el olvido para la comunidad internacional. Dos semanas, desde la fecha de nuestra detención , la calma tensa en los territorios ocupados, la campaña internacional para la liberación de Aminatou Haydar y todos los presos políticos se paró totalmente , ya que el coordinador entre todos los miembros del comité de pilotaje de la campaña era yo . Tras ocho días en OUKACHA, comenzó la huelga de hambre ilimitada mas larga y seria de los militantes del pueblo saharaui. Cuando llevábamos un mes todo el pueblo saharaui en los territorios ocupados , en los campamentos de Tinduf , en el exilio y amigos del pueblo saharaui en España también se pusieron en huelga durante 24 horas . Los marroquíes no tuvieron mas remedio que y aceptar nuestras exigencias. Todo esto os lo digo para que se tome consciencia de que en nuestro mundo hay muchos medios para luchar; y el de hoy es el momento en que los territorios ocupados deben abrirse a la opinión publica internacional; es el momento para que el mundo conozca lo que pasa dentro de ellos. Quiera Marruecos o no, todos debemos de participar juntos para conseguir este objetivo. Si, por ejemplo todos los amigos del pueblo saharaui toman rumbo hacia los territorios ocupados en cifras de miles de personas, ¿crees que Marruecos seria capaz de enfrentarse a todo el mundo para impedir la entrada a estos territorios? Actualmente los saharauis en los territorios ocupados se sienten abandonados, y esto es lo peor que puede suceder porque podría cambiar el rumbo de la lucha pacífica. En estos momentos todo es posible y la opinión pública internacional, los amigos de pueblo saharaui en el mundo tienen que saber que, en gran medida y si se dejan someter por el silencio impuesto por Marruecos, serían, seríamos todos, responsables de no haber tenido la capacidad de evitar un drama terrible para este pueblo.
El humo que nunca será lluvia
M.L. González Cuando Rebelión publicaba, el pasado miércoles, la primera parte de esta charla (*) con el activista saharaui Brahim Noumria habían pasado pocos días del inicio de una nueva huelga de hambre por parte de los presos políticos saharauis en las cárceles marroquíes. Uno de ellos, Louali Amidán, se encontraba en una situación crítica debido a las secuelas de huelgas anteriores y el propio Noumria había escrito una carta, dirigida a las organizaciones internacionales de DDHH pidiendo que insistieran en la presión al Gobierno de Marruecos de cara a abrir el diálogo con los presos y poner fin a esa huelga. Desde su perspectiva, “cuando las dificultades se multiplican, y las puertas se cierran, uno acude incluso a opciones que le parecen de por sí imposibles. Si escribí esa carta para las ONGs internacionales fue porque conozco bien la situación de ese joven de 23 años, que fue operado durante la huelga de hambre de 51 días del 2005 y, además, porque aunque cualquiera de los activistas saharauis saben que el coste de la militancia es alto, yo también sé lo duro y difícil que es pasar por esa experiencia. De todos modos, y con respecto a los presos políticos, creo que debíamos pensar en hacer algo duradero; porque no es posible que cada vez que se libere a un grupo se paren las acciones de protesta sabiendo de antemano que otros van a ser detenidos y que habrá que empezar de nuevo en días o, quizás en semanas. La lógica nos obliga a formar, ya, una red que se ocupe de los represaliados por asuntos políticos. Desde mi punto de vista, si nos adelantamos a lo que sabemos que va a ocurrir, conservaremos más tiempo la energía de la lucha y le daremos mayor continuidad”. La llamada del fuego Por otra parte, y en lo que refiere a la vuelta a las armas como única vía que los sectores juveniles del pueblo saharaui ven para precipitar algún tipo de cambio en la situación de un conflicto, que no sólo ha marcado su vida, sino que condiciona de manera absoluta su futuro, Noumria reconoce que “el estancamiento del tema saharaui abre paso a la extensión de ideas como ésta. Es imposible que ningún pueblo, tampoco el saharaui, acepte la vida en el exilio o, en el otro lado, la vida bajo la ocupación sin recurrir todos los medios de resistencia. La vuelta a las armas es una de las opciones que siempre están sobre la mesa, aunque el Frente Polisario intenta que se respete la voluntad del pueblo saharaui sin que tenga que haber más derramamiento de sangre. Todos los saharauis coinciden en que la guerra no beneficia a ninguno de los dos pueblos, ni al marroquí y al saharaui. No cabe duda de que los saharauis fueron obligados a recurrir a las armas para defenderse de la invasión bárbara y de la guerra sucia de Marruecos. De hecho, todo el mundo (incluso la ONU) reconoce la legitimidad de la lucha del Frente Polisario como movimiento de liberación. La guerra no es algo nuevo en nuestro mundo, pero sí lo es la falta de respeto a la legalidad internacional y a la carta magna de la ONU, en lo concerniente a la descolonización. También es nuevo el silencio de la comunidad internacional sobre las barbaridades cometidas por Marruecos en los territorios ocupados del Sahara Occidental o la oposición a que se publique el último informe del Alto Comisionado de Derechos Humanos en la ONU sobre la situación de los DDHH en el Sáhara Occidental. Pero lo que realmente destaca más por su novedad es que países que supuestamente defienden los DDHH en el resto del planeta le vendan armas y materiales de tortura a Marruecos. Marruecos y la Comunidad Internacional no deben dejar pasar esta oportunidad de solucionar pacíficamente el conflicto y, a la vez, ni Marruecos ni sus aliados deben esperar que el humo se convierta en lluvia, quiero decir, que el tiempo haga que las tesis del Polisario se flexibilicen aún más. El Polisario ha cedido todo lo podía cuando aceptó que el referéndum afectara sólo a las fronteras de 1975, sin incluir las del territorio que España entregó a Marruecos en el 57 como pago a su cooperación contra el ejército de liberación saharaui en la operación “Esponja”. Ha cedido todo lo que podía cuando aceptó el alto el fuego sin la condición de poner las riquezas naturales saharauis (pesca y fosfatos) bajo control de la ONU , y aún más, cuando aceptó el plan Baker según el cual decenas de miles de marroquíes censados después de 1975 en los territorios ocupados podrán decidir sobre el futuro del pueblo saharaui . Si Marruecos y sus aliados piensan que el Polisario va a ponerle en bandeja el territorio del Sáhara Occidental están muy equivocados. Eso no sucederá ni en sueños”. Canarias, Garzón y el juicio de la Historia En su gira por el Estado Español Brahim Noumria ha visitado el archipiélago canario, un territorio donde el movimiento de solidaridad con el pueblo saharaui es especialmente relevante. Durante su estancia, el activista saharaui ha podido tomar el pulso a la clase política de las islas y en base a ello afirma que “Canarias se beneficiaría mucho de la solución del conflicto sahraui-marroquí , pero sólo si se logra que ésta sea duradera. Por esa razón y siguiendo esa lógica, se concluye que el gobierno canario debe presionar a favor del respeto a la legalidad internacional, porque es la única vía para la materializar el fin del conflicto. En este punto, creo necesario puntualizar que hay una realidad absoluta que algunos partidos y responsables políticos ignoran, esto es, la decisión del pueblo saharaui, al precio que sea, de obtener su libertad y su independencia. Así el conflicto dure veinte o cien años más, ese no es un problema para los saharauis; más bien el problema es para Marruecos que seguirá arrastrando la carga económica que supone la ocupación y verá cómo su situación interna se deteriora cada vez más. Este es el mensaje que deben entender los políticos que creen, por ejemplo, que haber quitado el mural de piedra con la bandera del Frente Polisario, que ha sido vista durante años desde el aeropuerto de Gran Canaria, equivale a borrar la existencia del pueblo saharaui y, más allá, a borrar la solidaridad del pueblo canario con nuestra lucha”. La última parada antes de la despedida tiene nombre propio, Baltasar Garzón, el magistrado de la Audiencia Nacional Española que ha admitido a trámite una querella por genocidio contra trece altos cargos de la gendarmería marroquí. Dicha querella tiene que ver con los hechos sucedidos justo después de que España abandonara a su suerte al pueblo saharaui y entregara ilegalmente el territorio a Marruecos y a Mauritania en 1975. Cuando se le pregunta por este proceso y uno lee su respuesta, no hay lugar para las dudas. “Bueno –dice-, sería demasiado largo analizar en profundidad la querella, pero si algún resumen cabe hacer es que si los asesinos marroquíes no son juzgados por Garzón, la historia se encargará de hacerlo tarde o temprano”. (*) En las dos partes de esta entrevista publicadas en Rebelión los días 2 y 4 de abril se identifican las siglas CODESA con el Comité de Defensa Saharaui, siendo lo correcto hacerlo con los Colectivos de Defensores Saharauis.
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