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“...cantando, siempre es mejor cantando ” (FdT) CONCIERTO EN SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO SAHARAUI
PRESENTACIÓN DEL DISCO "PAÍS DE ARENA"
SÁBADO 24 ENERO A LAS 21,30 H CENTRO CÍVICO LA ALMOZARA Avda Puerta Sancho, 30.- Zaragoza ENTRADA: 10 € en taquilla CD "El país de arena" + "Sabía" : 5 € en concierto ORGANIZA: Ideay Promotores / Um Draiga COLABORA: Ayuntamiento de Zaragoza (Participación ciudadana) / Producciones Sin Con Pasiones
FULANITO DE TAL es un proyecto de Roberto Pino ( integrante del grupo cubano Vocal Tempo ganadores de la última edición de Factor X ) que sienta sus bases en 2006 en Zaragoza y pone a interactuar a artistas locales y cubanos residentes en la ciudad. San Diego del Valle, Santa Clara, La Habana y Zaragoza, como destinos a los que constantemente se regresa por cuestiones del alma, por fin desemboca en este proyecto que pone de manifiesto todas las sensaciones de este viaje de “ida y vuelta”, a través de ritmos enérgicos y frescos en lo artístico, pero profundo y reflexivo en su exposición. Trova y fusión en un directo lleno de vitalidad y transparencia. Hoy suma en sus destinos Tinduf (Argelia),donde sobreviven 150.000 refugiados saharauis desde hace 33 años, y nos ofrece su particular compromiso con este pueblo como mejor sabe comunicarse
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País de arena.
L y M. Roberto Pino
Hay un país de arena al otro lado de la ciudad, tan olvidado, tan de nosotros por mirar para otro lado, tan de nosotros ir mirando pa´otro lado. Hace un tiempo que no paro de partirme el corazón, ay! por todos lados, cuando me asomo a la ventana y no veo flor, cuando me asomo a la ventana y no veo flor.
Hay un país de arena y una luna llena que no para de brillar, una canción de espera, un ojala que llueva, ay ojalá. Hay una luna llena de un país de arena, pausa pena, otra canción de espera otro ojalá que llueva, ay ojalá.
Nacer del otro lado ser de allí y de todos lados la mitad de la mitad que te tocó, ser espejo del pasado, ser el desierto desolado ser la calma de soldado, ser la prisa que no llega y la ilusión que no se pare, como te pido que no pare la ilusión.
Hay un país de arena y una luna llena que no para de brillar, una canción de espera, un ojalá que llueva, ay ojalá. Hay una luna llena de un país de arena, pausa pena, otra canción de espera otro ojalá que llueva, ay ojalá.
Hay un país de arena y una luna llena...... Hay un país de arena y una luna llena.....
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VOLVÍ DEL SAHARA...
Volví del Sahara, pero una parte mía, quedó allí atascada en la arena.
Volví y era como si
hubiera estado siempre,
Como si conociera desde
antes aquella sonrisa
en los 10 añitos de Susu,
Como si ya supiera de
los ojos tristes de Brahim
al regreso de la
escuela con sus cuadernos tan bien cuidados. Era la impotencia ante el sabor del caramelo
y ante los brazos
extendidos e involuntarios de los niños.
Era como si el dolor no me alcanzara y el desierto me tragara tirándome a la cara las lágrimas de los abuelos con sus cortos pasos
perdidos entre las
jaimas
mirando agotados hacia
ninguna parte.
Eran los fríos y buenos
días
despertando y
soportando la carga de saber
que después de cinco
días,
ibas a coger el avión.
Eran las noches
empatadas con los días
soportando una
hospitalidad de brazos abiertos,
Los ojos encendidos de Bashim
contando historias de
sus años en Cuba
y buscando entre sus
mejores palabras castellanas las mayores ofensas y su sobrada repugnancia hacia los responsables de estos 32 años.,
Que son los míos.
Era la vergüenza ante
la madre Matnu
y su familia sobre
hombros,
Ante los médicos
cubanos y los de allí,
Ante lo profundo de los
razonamientos de Bashir
mientras preparaba el
fuego y nos deleitaba con el ritual de su té,
Ante aquel hombrecito
menudo, gigante, incansable
que respondía a un
Castro
y que sostenía una montaña de esperanzas
allí, en mitad del
desierto,
Ante Javi
y los otros ingenieros de la universidad
que pasaban sus
vacaciones
con la rodilla pegada a
la de los refugiados,
Ante las cuerdas
gastadas
y los parches rotos de mi amigo Moufi, Ante los que me enseñaron los secretos de los campamentos
y me regalaron mi
pedazo de desierto,
Ante la ruda espera,
ante las gastadas promesas...
Volví pero hubo cosas
que no pude traerme,
Hubo lágrimas que no
hallaron rendijas, Preguntas latiendo en estas dos manos, Allí se quedaron mis venas rebeldes, mis angustias, mis gritos, peleando con ellos.
Volví, pero no todo volvió conmigo
Roberto del Pino, abril 2007
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