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 Essa
y Bachir, los dos primeros por la izquierda, en el acto de
celebración.Foto:CHUS MARCHADOR |
La asociación Um Draiga, Izquierda Unida y la
delegación saharaui en Aragón han conmemorado esta semana el 30°
aniversario de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) en un
acto en el que exigieron a Marruecos que se retire "de una vez por
todas" de los territorios ocupados. "Este aniversario pone de
manifiesto la voluntad inquebrantable de nuestro pueblo de seguir
luchando por conseguir la liberación de los territorios ocupados y
la independencia. Hemos pasado muchas penurias y seguimos
resistiendo", indicó Alí Mojtar, delegado saharaui en la comunidad.
Durante el acto también se habló de las
inundaciones sufridas la pasada semana en los campamentos de Tinduf,
donde, según las estimaciones de las organizaciones no
gubernamentales en la zona, 20.000 familias de refugiados se vieron
afectadas. Entre los asistentes había un matrimonio de saharauis,
Essa y Bachir, quienes apenas llevan dos meses en Zaragoza. La
enfermedad que padece Essa les obligó a salir de su territorio en
busca de respuestas esperanzadoras. Atrás dejaron a sus siete hijos
y a los 158.000 compatriotas que malviven desde hace tres décadas en
los territorios ubicados al sur de Argelia.
Estos últimos días, cuando se celebra el 30°
aniversario de la RASD, han tenido que vivir desde la distancia las
inundaciones que han arrasado sus tierras. La impotencia y la
desesperanza se ha apoderado de ellos. "Es muy duro enterarte de
todo lo que ha pasado y no poder hacer nada. Mi madre nos ha contado
por teléfono que las lluvias arrasaron nuestra casa y se tuvo que
llevar a todos mis hijos a unas tiendas de campaña que montaron en
la colina", indica Bachir.
Y es que la mayoría de las viviendas de los
saharauis están fabricadas de adobe, un material demasiado endeble
como para aguantar las fuertes aguas torrenciales caídas hace unos
días. Un situación que no ha hecho sino agravar la vida diaria de
los refugiados. "La verdad es que es duro vivir en esas condiciones.
Llevamos treinta años sobreviviendo sobre las dunas del desierto y
lo único que queremos es volver a nuestra tierra", indica Bachir.
Para Mojtar, España tiene mucho que decir en todo
este conflicto. Está convencido de que podría hacer más para cerrar
la herida que abrió en 1975: "Podría presionar para que se celebrase
el referendum que incluía el plan Baker. Una consulta que, no
podemos olvidar, se ha pospuesto varias veces debido a la política
obstruccionista de Marruecos".
LA RESPONSABILIDAD ESPAÑOLA En este mismo sentido
se manifestó el coordinador de Um Draiga, Enrique González: "Lo
menos que puede hacer España es reconocer a la RASD, algo que aún no
ha hecho". Y explica que los saharauis apuestan fuerte. Que no
aceptarán ninguna solución distinta a la constitución de un estado
independiente en el territorio que le corresponde. "Marruecos sigue
explotando los recursos naturales del Sáhara y nadie en Occidente
hace nada para evitarlo", lamenta.
Por su parte, el coordinador de IU en Aragón,
Adolfo Barrena, aprovechó el acto para "exigir" más presión al
Gobierno central. "Ya es hora de que España como potencia
administradora emprenda una contundente acción, siempre por la vía
diplomática, para que Marruecos ponga fin a la violencia. Zapatero
debe cumplir su compromiso y buscar una solución al conflicto",
manifestó Barrena.
En su español casi perfecto, Bachir constata
todas estas palabras: "Gracias a la ayuda humanitaria que nos manda
España podemos sobrevivir, pero creo que podría hacer algo más
porque este país es el eco de nuestras voces en Europa". Una voz que
sigue buscando una salida en algún lugar del desierto. |