Sr. D. José Luis
Rodríguez Zapatero
Presidente del Gobierno
Palacio de la Moncloa
Sr. Presidente
Miles de ciudadanos y
ciudadanas nos hemos dirigido a usted por escrito en los últimos meses a
favor de los derechos del pueblo saharaui. El pasado 12 de Noviembre, en la
Marcha por la Libertad del Pueblo Saharaui en Madrid, se produjo una nueva e
inequívoca petición de miles y miles de ciudadanos y ciudadanas para que
España asuma, de una vez por todas, sus responsabilidades en el conflicto
del Sáhara Occidental.
Le hemos
escuchado decir, y ha escrito en sus repuestas a nuestros escritos, que
la solución de este conflicto era una de sus prioridades en política
exterior y que su firme voluntad era la de trabajar en la búsqueda de
una solución definitiva, justa, consensuada y acorde a la legalidad
internacional, añadiendo que el Gobierno de España propicia
soluciones que contribuyan a la creación de una atmósfera de confianza que
facilite una nueva dinámica en el proceso de arreglo del conflicto del
Sáhara (…).
La atmósfera real, Sr.
Rodríguez Zapatero, y la nueva dinámica es que la represión histórica,
latente, implacable que existía se ha incrementado ahora hasta límites
insoportables, sin cesar un solo día, desde hace meses, se
perpetúa un estado de terror hacia la población
saharaui que, pacíficamente, reclama el cumplimiento de la legalidad
internacional y, en consecuencia, la celebración del referéndum de
autodeterminación. Empiezan a haber muertos y desaparecidos que se
suman a los habidos durante estos treinta años; mientras tanto, no
advertimos un solo gesto de reprobación hacia Marruecos.
Como usted conoce,
ninguna comisión formada por autoridades españolas y representantes de ONGs
ha sido autorizada a verificar en el territorio la situación de los
detenidos y la observancia de los derechos humanos. Es más, la famosa
comisión ministerial que se anunció ha quedado en nada, salvo las
bendiciones injustificables del señor Moratinos a la política criminal de
Marruecos. Las pocas personas que, haciéndose pasar por turistas, han
penetrado en el territorio se han mostrado horrorizadas de lo que han visto
con sus propios ojos y eso a pesar que su ministro haya declarado la
falsedad que la prensa española informa con total libertad.
Por si esto fuera poco,
ante la grave y reciente situación creada en Ceuta y Melilla con los
inmigrantes subsaharianos, asesinados, maltratados y abandonados a su suerte
en pleno desierto del Sáhara, una delegación de la propia Unión Europea ha
seguido la misma suerte. El régimen tiránico marroquí se muestra autista
ante el mundo mientras tortura y asesina con total impunidad.
Afortunadamente, el
Frente POLISARIO ha dado una nueva muestra de humanidad al destinar sus
unidades militares a la tarea de búsqueda, logrando localizar y asistir
cerca de 200 de estas personas que hubieran muerto de hambre y sed de no
haberse producido esa intervención. En este caso, organizaciones
humanitarias del prestigio de Médicos sin Fronteras, Amnistía Internacional,
la Media Luna Roja y la propia ONU han verificado esta situación, por mucho
que las autoridades marroquíes lo nieguen con su habitual lenguaje
prepotente y falaz.
Sr. Presidente, una
cosa es absolutamente cierta; Marruecos no quiere testigos de su política
respecto de la observancia de los derechos humanos por la sencilla razón de
que desprecia profundamente esos derechos al representar un obstáculo a su
acción genocida en el Sáhara.
Ahora, un nuevo horror
se ha abierto ante nosotros, las imágenes de las cárceles marroquíes donde
los presos literalmente hacinados se pudren. Y otro horror mayor si cabe: la
aparición de fosas comunes conteniendo decenas de cadáveres de
desaparecidos, ciudadanos saharauis en su mayor parte.
No satisfechos con la
brutalidad de la represión desencadenada, las autoridades marroquíes han
enviado a la zona más unidades militares que están incrementando más si cabe
el clima de terror.
Sr. Presidente, la
situación de los territorios ocupados se disocia continuamente de su
voluntad y su discurso. Cuanto más conciliador se muestra usted y su
gobierno y más muestra su disposición a colaborar con las autoridades
marroquíes, más se incrementa la represión y los atentados contra los
derechos humanos.
Sin poner en duda su
buena voluntad, hemos de convenir que los avances de su política exterior
con respecto a Marruecos y a la solución del problema del Sáhara son nulos,
incluso podríamos pensar que contraproducentes. La ciudadanía saharaui sigue
abandonada a su suerte mientras el régimen marroquí incrementa las
violaciones de los derechos humanos, esquilma los recursos naturales del
Sáhara, se reitera una y mil veces en su soberanía sobre el territorio,
ignora el derecho internacional y sigue poniendo obstáculos con redoblada
soberbia a la celebración del Referéndum de Autodeterminación. Y así ¿hasta
cuando?
En su discurso de
investidura prometió un arreglo justo del problema y le creímos. Ha
utilizado con Marruecos con enorme abundancia las buenas palabras y los
gestos de amistad y cooperación. La respuesta ha sido una mayor soberbia, un
mayor ultraje a los derechos humanos y una mayor represión.
Su política de
cooperación y persuasión con Marruecos no funciona. Las buenas palabras, por
si solas, no bastan. Lo que le estamos demandando es que asuma sus
responsabilidades como presidente del gobierno de la potencia administradora
que es España y aporte soluciones sin más dilación. La situación en
los territorios ocupados es insostenible y treinta años de sufrimiento de
todo un pueblo nos legitiman para ello.
Su responsabilidad,
señor Presidente, se acrecienta conforme pasa el tiempo, la situación se
agrava, las salidas diplomáticas se frustran una tras otra y se aproxima la
terrible amenaza de una nueva guerra. Porque ésta es la única salida que
están ustedes dejando a los saharauis.
Nos atrevemos a
sugerirle que, de igual modo que con tanta frecuencia viaja usted a
Marruecos, visite también los campamentos de refugiados y vea, con sus
propios ojos, como es la vida de un refugiado saharaui después de 30 años en
la hamada argelina. Difícilmente lo va a olvidar i quizás así modifique su
política de tolerancia con respecto a Marruecos e introduzca una mayor
prioridad hacia el Sáhara y los saharauis.
Sr. Presidente, esta
situación no puede continuar eternamente así. Es necesario que se abra una
puerta real a la esperanza. Sin dilación, Marruecos ha de ser seriamente
advertida de que debe cesar la represión y ha de retomar los acuerdos de
Huston y el Plan Baker donde lo dejó ya hace años. Existen numerosos
mecanismos en la política internacional para persuadirlos de que el tiempo
de los obstáculos al derecho internacional ha terminado y el Referéndum de
Autodeterminación es inaplazable. Esa es su responsabilidad señor
Presidente. Nosotros sólo esperamos, una vez más en este doloroso asunto,
que cumpla sus promesas y se sitúe a la altura de las circunstancias y
claramente, con hechos, a favor de la legalidad internacional.
Cordialmente.